jueves, 12 de abril de 2018








EN  GRECIA ZEUS, EN ROMA JÚPITER Y EN COLOMBIA ¿QUIEN?

Por Peloecaña

El candidato a la presidencia de la Gran Alianza por Colombia, Dr. Iván Duque Márquez, cometió la audacia, o tuvo la osadía, o se vio obligado a no estar presente, primero en una entrevista con  el Director de La Hora de la Verdad,  y después a no asistir a la ciudad de Buenaventura, a un debate público, con los demás aspirantes al solio de Bolívar y, ¡quien dijo miedo! se armó la tremolina, primero en el espacio de opinión que se emite todos los días, de lunes a viernes, por la cadena radial RCN, entre las seis y las diez de la mañana  y, luego, entre los debatientes que se sintieron ofendidos por la ausencia del primero en las encuestas y en el corazón de los electores. 

Analicemos las reacciones que esa ausencia generó en los dos escenarios, en La Hora de la Verdad y en Buenaventura:

El Dr. Fernando Londoño Hoyos, director propietario del espacio radial, pero no de su audiencia, fiel a su conducta y a su talante, se portó como lo que él cree ser, Zeus o Júpiter y, obedeciendo a un reflejo condicionado, como el de Pavlov, montó en cólera, lanzó rayos y centellas contra el mortal de carne y hueso, que le incumplió una cita, sobre él cayeron los anatemas del caso y las excomuniones pertinentes. 

"No lo volveré a llamar para entrevistarlo, si él llama, con gusto atenderemos su llamada y lo entrevistaremos; si no, pues que siga esperando mi llamada, no  olvide que aquí el importante soy yo, el periodista que entrevista, el entrevistado siempre será el que queda en deuda."

La más patética manifestación y la más rotunda notificación, "yo soy Júpiter tronante", porque el número uno de los dioses, siempre se rodea de un aparato de truenos y relámpagos para intimidar y amedrentar a los que no tienen residencia en el Olimpo.

Según la tradición y el protocolo de las cortes reales e imperiales, al monarca hay que ir a su presencia con la cabeza inclinada y con la vista fija en el suelo y, al retirarse, los súbditos deben salir de para atrás, sin cometer el exabrupto de darle la espalda al soberano, previa la venia de rigor.

El Dr. Iván Duque Márquez ya se jodió.

Viene después la ausencia del candidato, al debate en Buenaventura, y los primeros en protestar son los demás aspirantes a la presidencia; los irrespetó con su ausencia.

Tal vez tengan razón, porque no fue la ausencia del menos opcionado, por ejemplo el Dr. De la Calle; no. No estuvo presente el que con su asistencia, en cuerpo y alma, enaltece la controversia y le da prestancia a la discusión; un debate entre candidatos presidenciales sin Iván Duque, es como una corrida sin toros o un concierto sin los músicos.

Otra faceta a tener en cuenta, el lugar del evento. ¿Es acaso Buenaventura, con perdón de todos su moradores, el lugar más adecuado para debatir los problemas de la Patria? rotundamente NO.

El más importante puerto sobre el Pacífico en Colombia lo han convertido en la Chicago de Al Capone, sede visible del narcotráfico y lugar, por ende,  peligroso.

¿A que exponer la seguridad y la integridad personal del más posible Presidente de Colombia?

Para justificar la ausencia del Dr. Duque en Buenaventura, el Dr. Uribe, "presidente de ayer, de hoy y de siempre", y máximo exponente de su candidatura y mecenas de inconmensurables quilates del afortunado y joven político, envía un twitter, explicando lo propio, y el Júpiter tronante ipso facto replica, "no me convencen las disculpas del Dr.Uribe".

El Dr. Uribe también se jodió.

¿Quién, hasta ahora, le ha dado, por lo menos, el beneficio de la duda al Dr. Duque, o ha oído alguna explicación de la ausencia tan criticada y censurada? Pero no hay caso si la palabra del Dr. Uribe tampoco  merece credibilidad alguna, entonces es Colombia la que está jodida.

¿Por qué el periodismo de Cali no convoca en esa ciudad, la más importante del occidente colombiano y, según algunos,  la segunda del país, a un debate con todos los candidatos?

Tienen la palabra los directores de El País y Occidente, Caracol y RCN Valle y Telepacífico.

¿No será mejor para Buenaventura que el Dr. Iván Duque asista a esa ciudad como Presidente de la República, a brindar soluciones puntuales y prontas a los gravísimos problemas que aquejan ese rincón de la patria?


martes, 10 de abril de 2018






LOS  HERALDOS DEL ANTIURIBISMO

Por Peloecaña

Don Ignacio Arizmendi Posada, escritor antioqueño, hermano del Dr. Octavio Arizmendi Posada, colombiano de grandes virtudes republicanas y superiores logros como educador,  Ministro de Educación y político conservador,  escribe para la publicación Debate, una interesante columna en la que alude a varios de los epígonos del samperismo puro, que ante la aparición del Dr. Iván Duque Márquez, en el firmamento político nacional, y  aunados por un cordón umbilical invisible, que los impele a denostar de los discípulos del Dr. Álvaro Uribe Vélez, han asumido la tarea bien difícil de descalificar a alguien con evidente vocación de poder y con méritos sobrados, que se ha ganado el respeto y la solidaridad de las mayorías nacionales y que con nuestro voto, lo vamos a ungir, el próximo 27 de mayo, como Presidente de la reconstrucción política y moral de República.  

Los aludidos, todos excolaboradores de presidentes liberales, alertan al país, como lo hizo en su momento el pastorcito mentiroso, y anuncian a voz en cuello, la aparición del cánido, que inevitablemente devorará el rebaño y sus voces de alerta se han aunado para después cobrar la supervivencia de todo el redil. 

Pero como ya los conocemos a todos, ellos sí, como verdaderos lobos, que en estas noches previas a la elección presidencial, que nos permitirá cantar con certeza "Cesó la horrible noche", le aullan a la luna.

¿Acaso el Dr. Iván Duque Márquez, inminente próximo Presidente de los colombianos, no ha demostrado con creces, ser mejor hacendista y economista, que los exministros Perry y Hommes?

¿Acaso el Dr. Iván Duque Márquez no tiene la conciencia tranquila y puede dormir sin sobresaltos, en contraste con lo que le acaece al exdirector del Das, que encubrió a los autores intelectuales del asesinato de Álvaro Gómez Hurtado?

¿Será que los comunicadores estrellas de la revista fletada al servicio del régimen, tienen autoridad alguna sobre la opinión para destilar tanta hiel y tanta mentira como lo han hecho contra nuestro próximo presidente, el Dr. Iván Duque Márquez?

Que se olviden todos, que sus opiniones descalificadoras no le hacen ninguna mella al buen nombre y  al prestigio bien ganado de nuestro joven próximo mandatario; gravísima afrenta sería su respaldo y solidaridad.

Lo que no se entiende es cómo, en aras de la libertad de prensa, se otorga tribuna en el decano de la prensa antioqueña, otrora conservadora hasta la médula, El Colombiano, a personajes ajenos a la tierra montañera, para que denigren de alguien de tanta alcurnia maicera, como el Dr. Álvaro Uribe Vélez   y un hijo de un antioqueño ilustre, el Dr. Iván Duque Escobar.

Sigan todos los copartícipes de tanta depredación ladrándole a la luna, que el Dr. Álvaro Uribe Vélez y el Dr.  Iván Duque Márquez, y los seguidores de los dos,  nos mantendremos impertérritos.


jueves, 5 de abril de 2018



EL CAPELLÁN DE LAS FARC

Por Peloecaña

El gran columnista y analista de la realidad  política colombiana, Eduardo Mackenzie, en un magistral artículo, escrito para Debate, se refiere, a la prédica que en la Semana Mayor pronunciara en la Catedral Primada de Bogotá, el sacerdote comunista y cardenal ídem, decano de la jerarquía católica de mi Colombia, y que titula el comentarista "Baculazos insólitos."

A pesar de la prestancia del autor del comentario y de la verdad del contenido de su columna, me voy a apartar, respetuoso, del texto y el espíritu de su escrito, no sin antes presentar disculpas por mi interpretación contraria a lo consignado en la misiva. 

Dice y sustenta, con argumentos irrebatibles, que la prédica del purpurado se basó en pretender que su grey no debe tenerle miedo a las FARC ni a los alzados en armas; que a los que hay que temerles es a los sembradores de cizaña, (léase contradictores del régimen).

Perdone usted, Don Eduardo, pero disiento de su sesuda y ponderada opinión; el capellán de las FARC tiene razón, no hay ya motivos de temor ante las FARC; el que nos inspira pánico y pavor es el Capellán de las FARC, un tal monseñor Rubén Salazar.

1º.- Miedo, por su desfachatez de fungir como jerarca de la religión mas profesada por los colombianos y asumir la apología de quienes sostienen que la religión es el opio del pueblo.

2º.- Miedo, por su incoherencia pasmosa de aparecer como pastor de los discípulos de Cristo, que es Dios humanado,  y asumir la defensa del marxismo ateo.

3º.- Miedo, por utilizar, con el más aberrante de los cinismos, la cátedra sagrada, el púlpito, de un templo católico, la Catedral Primada de Bogotá, para enviar mensajes mentirosos, a los que él cree sus ovejas. 

4º.- Miedo, por asumir, de oficio, la capellanía del movimiento guerrillero de la insurgencia, en contra del querer de todos los católicos.

5º.- Miedo, por atreverse a catalogarnos a todos los militantes de la fe católica, como una recua de acémilas.

6º.- Pánico, por su deslealtad con las personas y la memoria de Monseñor Jesús Emilio Jaramillo, Monseñor Isaías Duarte Cancino, los dos obispos católicos, asesinados por la guerrilla que el capellán defiende a ultranza.

7º.- Pánico, por ser solidario con los secuestradores de Monseñor Jaime Jaramillo y por ser, también, solidario con tantos asesinatos de sacerdotes, monjas y fieles católicos y cristianos.

8º- Pánico, por su solidaridad con la guerrilla narcotraficante que está destruyendo la juventud del mundo, el medio ambiente sano y la infraestructura de Colombia.

9º.- Pánico, por su silencio cobarde, criminal y anticristiano ante la violación de niñas y niños y la mutilación de colombianos humildes, defensores de la patria y de campesinos también humildes.

10º.- Pánico y pavor, por su solidaridad con este gobierno, y estos jueces corruptos hasta el cansancio y venales hasta la saciedad, y estos legisladores que, igual que el monseñor de marras, han sido coautores de la permisividad del aborto, la ideología de género y el estado de postración en que se debate la sociedad colombiana. 


miércoles, 4 de abril de 2018








LA REVALUACIÓN DEL PESO

Por Peloecaña

Con la venia de quienes me hacen el honor de leer lo que escribo en Desiderata, voy a cometer el exabrupto de referirme a un tema de macroeconomía y tal vez de Hacienda Pública.

Desde ya me declaro novato y neófito en tan intrincadas disciplinas, pero, de antemano, manifiesto que no renuncio a la virtud de ejercer la lógica, ni sufro de  déficit de sentido común. 

A pesar de que el diploma que me otorgó mi Alma Mater está todo en Español y no dice: Rector et claustrum Universitatis Javerianae, como el del Director de La hora de La Verdad, que lo declara jurista y economista emérito, yo voy a atreverme a acceder al  tema de la REVALUACIÓN DEL PESO COLOMBIANO. 

Todos los días, desde que tengo memoria, he oído con incredulidad y asombro, al Director del espacio radial La Hora de la Verdad defendiendo, a ultranza, que el peso colombiano  debe estar cada día más devaluado, porque los exportadores así lo necesitan, como si la Hacienda Pública fuera una moneda con cara por ambos lados, y como si tan intrincado tema monetario no tuviera sino una sola faceta.  

Para sustentar mejor su argumentación, el enemigo número uno de la revaluación del peso, acude al argumento estrictamente pasional,  que consiste en endilgarle la causa de tal revaluación a los dólares del narcotráfico.

Voy a intentar rebatir, a tan encumbrado economista, con mis legos argumentos cimentados únicamente en la lógica y el sentido común.

Según datos del Banco de la República, la deuda externa de Colombia, a agosto de 2017, era de US$124.770 millones de dólares, equivalente al 40.1% del PIB.

La deuda privada era para la misma época de US$51.996 millones de pesos.

Para hacer mas contundentes, válidas y certeras las críticas a la irresponsable y pésima gestión económica de este gobierno, La Hora de la Verdad,  por boca de su Director, nos ha convencido de que sumada toda la deuda externa de Colombia, desde Bolívar hasta Álvaro Uribe, Santos la ha superado con creces.

¿Quién, en su plenitud mental, puede entender que un peso devaluado por encima de los $3.200.oo por cada dólar,  es favorable a nuestra frágil y preocupante situación de deudores de tan ingentes cifras, si cada vez que el dólar se fortalece, nuestra deuda externa en pesos crece más que un alka seltzer en efervescencia?  

Si el servicio de la deuda externa es el pago cumplido de las obligaciones crediticias, mensual, trimestral, semestral o anual, a mayor valor del dólar, más cantidad de pesos para servirla cumplidamente, y si el peso se revalúa, menos pesos a desembolsar. No se necesita ser un genio para entenderlo. 

La balanza comercial es una comparación entre el valor de lo que importamos y lo que exportamos; si el valor de las importaciones supera el de las exportaciones, esa balanza será deficitaria; es decir, que debemos gastar más dólares, para pagar lo que compramos en el exterior, que lo que recibimos por lo que vendemos fuera del país. Esa diferencia, en contra nuestra, se traduce en una mayor cantidad de dólares, para pagar lo importado, con pesos devaluados, es otra carga super onerosa para la economía colombiana, y una evidente imposibilidad de acceder a los productos importados, por ejemplo, vehículos, computadores, paquetes tecnológicos, equipos médicos, maquinaria pesada, etc. 

La balanza comercial, según la misma fuente, el Banco de la República, para el año 2017 fue la siguiente:

Importamos en el año que pasó US$43.976 millones de dólares; exportamos, US$37.800 millones de dólares.

Déficit de la balanza comercial US$6.176 millones de dólares.

Con dólares a más de $3.200.oo. comparados con los precios del peso revaluado de hoy, nos estamos ahorrando miles de millones de pesos.

Entonces, sigo sin entender las catilinarias del Dr. Londoño contra la revaluación del peso colombiano.

Para terminar, quiero dejar constancia de mi coincidencia plena con la tesis de que el dinero del narcotráfico es y será el estiércol del diablo, pero si el dólar se fortalece frente al peso, los ingresos del narcotráfico crecerán en la misma proporción que la devaluación del peso.

Hoy en la entrevista al candidato presidencial de la Gran Alianza por Colombia se dilapidó, una vez mas, la oportunidad de conocer a fondo sus planes y programas, que en últimas van a ser los del nuevo gobierno