LAS VERDADES DE EL DR. URIBE
Por Peloecaña
Como un sector de la opinión le tiene pánico a la verdad, por naturaleza,
cuando esa verdad es proclamada por alguien del talante y la firmeza de el Dr.
Álvaro Uribe Vélez, sus opiniones causan terremoto, desbandada general, entre
los cultores del odio y la mentira.
Se refirió el Gran Colombiano al comportamiento sistemático y reiterado de
algunos profesores, que no maestros, adalides del grito que pretende asustar y,
desde luego, insultar y que son profesores porque su profesión es odiar y
mentir y pretender un lavado de cerebro de quienes tienen el infortunio de ser
los receptores de sus diatribas.
Pues bien, el mensaje veraz y certero de el expresidente Uribe disparó
las alarmas y encendió las luces rojas de alerta de los destinatarios del trino
sabio y contundente.
Una de tantas reacciones fue publicada el 1º de mayo en el diario El
Tiempo, en su página editorial, por alguien que dice llamarse Fernando Quiroz,
en escrito titulado "La educación
según Uribe".
Le voy a hacer el honor al escribidor de marras, de ocuparme de su libelo:
La Federación Colombiana de Educadores, Fecode, es una asociación sindical
de segundo grado, que agremia a los maestros y educadores públicos de nuestro
país, que debieran educar a los alumnos de primaria y secundaria, pero
que los mantienen en la ignorancia más pasmosa en algunos temas.
Las directivas de ese sindicato son todas militantes de izquierda,
procomunistas y apologistas de la subversión, de manera sistemática y ciega,
sin el más mínimo asomo de responsabilidad.
Como son marxistas leninistas, son ateos; es decir, no creen ni en el rejo
de las campanas, predican que la religión es el opio del pueblo y, fieles
a lo señalado en el Manifiesto Comunista, proclamado por Karl Marx y Friedrich
Engels en Londres, el 21 de febrero de 1848, comulgan con la tesis en él
consignada, que sostiene que la patria no existe, que es un embeleco de la
burguesía, para mantener sojuzgado, oprimido y explotado al
proletariado.
Por eso, no creen en valores superiores, no enseñan religión, ni historia
patria, ni geografía de Colombia, ni instrucción cívica, ni tampoco urbanidad y
comportamiento social.
Voy a sugerir un cuestionario, para probar mis anteriores afirmaciones:
¿Qué son la teología y la apologética?
¿En dónde y en qué época se sucedió la Batalla de las Queseras de el
Medio; ¿quienes se enfrentaron, quien venció, quienes dirigían cada bando en
lid?
¿En qué fecha sucedieron las batallas del Pantano de Vargas, Boyacá,
Ayacucho y Carabobo, y quienes dirigían las huestes libertadoras?
¿Quién fue el coronel Hermógenes Maza?
¿De dónde era el almirante Padilla?
¿Dónde queda Pativilca y que episodio histórico sucedió allí?
¿Quién pronunció estas palabras y en qué circunstancias lo hizo?: "Bolívar, con los siglos su gloria
crecerá, como crecen las sombras cuando el sol declina."
¿Durante el gobierno de cuáles Presidentes Colombianos llegó la aviación a
Colombia; se instituyeron la Contraloría General de la República, el Ministerio
de Hacienda y el Banco de la República; se expidió el Código Sustantivo del
Trabajo que, en buena parte, hoy nos rige; se fundaron Ecopetrol, la Caja de Crédito
Agrario, Industrial y Minero, hoy Banco Agrario, la Federación de Cafeteros de
Colombia, Acerías Paz del Río, el ICSS?
¿Quién escribió la letra del Himno Nacional y quién compuso su música?
¿cuantas estrofas tiene y cuándo debe cantarse en las escuelas y colegios?
¿Dónde quedan Yopal, Curumaní, Puerto Inírida, El Hobo, Yacuanquer?
¿Cuántos Departamentos tiene Colombia?
¿Dónde nació Carreño y cuál es su obra cumbre?
¿Cuáles son las Ramas del Poder Público?
¿Cuál es el árbol nacional y cuál la flor ídem?
Si los miembros de Fecode saben las respuestas a estas cuestiones, Colombia
está salvada. Si los alumnos responden la mitad de estas preguntas, todavía hay
esperanza.
Decir: "No es un hombre culto el
senador Uribe", es un exabrupto, una mentira monumental y retrata de
cuerpo entero a quien eso afirma.
Algunos maestros no son petristas, lo están engañando, son antiuribistas,
que es una manera de darle rienda suelta a sus instintos primarios
alimentados por su odio insano, visceral y enfermizo. ¡Cómo los compadezco y
cómo me duelen sus alumnos!


