lunes, 12 de marzo de 2018






LAS LECCIONES DEL ÚLTIMO DEBATE ELECTORAL

Por Peloecaña

Varias son las lecciones del último debate electoral:

-. Las encuestas no son el método ideal para escoger un candidato presidencial. Nunca son confiables.

-. El sistema de listas abiertas, aparentemente, es el más justo desde el punto de vista cuantitativo. Evita que a la sombra de un jefe con todas las letras, se peguen candidatos malos sin votos y también buenos sin votos. Permite que no estén todos los que son y que estén algunos que no son. 

-. Una vez escogido el candidato, por la consulta electoral, hay que presentar un programa ideológico y programático, con el que deben comprometerse, irrevocablemente, los aspirantes a cargos de elección popular, so pena de ganarse el repudio del partido,  el candidato que no asuma tal compromiso de honor. 

-. La coherencia ideológica y programática ha de ser "conditio sine qua non".

-. Nunca hay que cerrarle las puertas con candado, y votar la llave al mar, a las coaliciones políticas, con partidos y líderes que tengan afinidades, éticamente viables.

-. La grandeza de alma, la dignidad personal y la generosidad de espíritu  se conocen cuando se asume con respeto y humildad el resultado de consultas, aunque no nos favorezca.

-.El garrote vil y la locuacidad irresponsables son armas vedadas, que casi siempre dejan cicatrices, a veces imborrables y, lo que es peor, en ocasiones imperdonables. Las palabras, escritas u orales son como la flecha y la bala disparadas, ya no se pueden detener.

-. El sistema electoral colombiano no es fiable, es corrupto, cuando los que lo manejan son corruptos. Hay que modificarlo, mejorándolo.

-. El sistema de inscripción de candidaturas por firmas es perverso y a la hora de cotejarlo con votos, los firmantes no aparecen.

Referencia a cada una de las  circunstancias anotadas:

Para escoger el candidato del Centro Democrático nunca se tuvo en cuenta la opinión de buena parte de la militancia de ese Partido.

El sistema de listas cerradas es lo que algunos llaman, tan gráficamente, el sistema del long play, que consiste en comprar un disco, porque en él hay un hit, algunos éxitos y también canciones, que ni fu ni fa.

El sistema de la lista abierta les exige a los aspirantes que figuren en ellas,  trabajar por los votos que impliquen su elección. También es injusto, porque a veces hay candidatos excelentes que no alcanzan los votos que necesitan; v.gr. el Coronel Plazas Vega.

 Al Candidato Presidencial de la Gran alianza por Colombia y a la Candidata a la Vicepresidencia hay que exigirles que se comprometan antes de las elecciones de mayo, a ser los voceros y exponentes de un programa ideológico y programático que sea coherente con los principios que siempre han defendido los partidos y líderes que representan y  que conforman la coalición.

Si de lo que se trata es lograr el triunfo y el poder, con las suficientes mayorías, para volver este país por la senda y el rumbo perdidos, no se puede descartar la ampliación de los acuerdos con otras tendencias de opinión, como el Partido Conservador y Cambio Radical y, en consecuencia, hay que tender puentes en vez de ensayar voladuras y cargas de profundidad, que tanto mal le hacen al futuro de Colombia.

¿Cuántos votos ciertos, de carne y hueso, le han costado al Centro Democrático la oposición enfermiza e irracional y, por tanto, injusta al Alcalde Mayor de Bogotá Dr. Enrique Peñalosa, elegido con varios cientos de miles de votos? ¡Qué insensatez y qué despilfarro democrático! Todo al estilo del más depurado  petrismo y haciéndole eco a tan funesto personaje.

La doctora  Martha Lucía Ramírez y el doctor Alejandro Ordóñez son personas de bien y de reconocida solvencia moral e intelectual y ayer no más demostraron su estatura ética y política personales; lo mismo  ha hecho el expresidente Andrés Pastrana, al rodear sin ahorros ni ambages al doctor Iván Duque.

Al sistema electoral vigente no hay que darle un solo instante de confiabilidad, porque ha dado prueba permanente y reiterada de su impronta parcial y corrupta. 

Hay que abolir ya, el sistema de inscripción de candidaturas por firmas;  es un fraude a la democracia.



sábado, 3 de marzo de 2018





DE LA COHERENCIA Y LA INCOHERENCIA

Por Peloecaña

Define el Diccionario de la Lengua Española estas dos palabras, así:

Coherencia: Conexión, relación o unión de unas cosas con otras.  2.Actitud lógica y consecuente, con una posición. 

Incoherencia: Falta de coherencia. 2.Cosa que carece de la debida relación lógica con otra. 

Visto lo visto, entro de lleno en materia:

Como asiduo oyente de LA HORA DE LA VERDAD, y participante activo en la tertulia diaria de ese programa, debo dejar constancia de mi admiración personal crítica por la contundencia de algunos de los conceptos que expone un día si, y otro también, su Director, Dr. Fernando Londoño Hoyos.

Él siempre hace gala de su erudición maciza y de  su humanismo universal y, para tener coherencia con tal afirmación, debo aceptar como válida la realidad contundente del contenido de sus explicaciones, cuando de enseñarnos a todos sus discípulos ocasionales se trata la razón intelectualmente válida de los conceptos, derecha e izquierda en materia de militancia política y doctrinaria.

Coloca el profesor Londoño, desde el punta de vista histórico, el origen de los dos términos en la ubicación en la Asamblea Nacional Constituyente de la Revolución Francesa, de girondinos y jacobinos, a los lados del presidente de dicho cuerpo.

Pero en la oración que en los católicos es la confirmación de la fe, el Credo, muy anterior a esa revolución, repetimos : " ... fue crucificado, muerto y sepultado, al tercer día resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha del Padre..."

Y con argumentación filosófica e ideológica rampante y contundente explica qué es ser de derecha y, algunos por mera coherencia, decidimos y aceptamos ser de derecha.

¿Pero por qué optamos por la derecha? Porque también fuimos ilustrados por el mismo preceptor, acerca de lo que en política significa ser de Izquierda, concepto absolutamente opuesto y en las antípodas de la derecha; y convencidos de las explicaciones lógicas y racionales en tal sentido, continuamos en la derecha.

Pero como en la mitad de esas posturas está el centro, no pudimos ser de ese bando, porque ser de centro, en términos prosaicos, es  no ser ni chicha ni limonada.

También por mera comparación semántica y por el significado y sinonimia de la palabra izquierda.

Otra vez el bendito Diccionario: "Siniestro, tra. Dicho de una parte o un sitio: Que está a la mano izquierda. 2. Avieso y malintencionado. 3. Infeliz, funesto, aciago. 5. Propensión o inclinación a lo malo, resabio, vicio o dañada costumbre que tiene el hombre o la bestia. ...".

Después de tanta argumentación, estamos a gusto en la derecha.

Aterrizando en la política colombiana, algunos estamos en la derecha simple y llana, sin rimbombancia ni extremismos.

Por eso creemos en la familia como la suya y la mía, normalitas, formada por el padre, la madre, los hijos y los hermanos.

Creemos en la igualdad plena entre hombres y mujeres, y la defenderemos con alma vida y sombrero, como integrantes ambos de la especie humana y como titulares de la dignidad humana inalienable.

Por eso creemos en la bendita diferencia anatómica,  fisiológica y cultural entre hombres y mujeres.

Por eso aceptamos que Dios haya creado a  Adán y a Eva, con esa disimilitudes.

Por eso creemos que la unión en pareja del hombre y la mujer tiene un fin primordial, la procreación y la continuidad de la especie humana, con todas sus virtudes y falencias.

Por eso respetamos la libertad de las personas de asociarse como a bien tengan, para fines económicos intelectuales o amorosos.

Pero como también creemos que el matrimonio es anterior al judeocristianismo, como contrato solemne, libre y autónomo y exclusivo de cualquier credo, en el que la voluntad de las partes contratantes se solemniza ante un testigo investido de plena autoridad para hacerlo, y que tiene un objeto esencial: la procreación de más hombres y mujeres.

Es por lo que respetando la libertad de asociación para fines lícitos o éticos,  no podemos, por mera coherencia, avalar una unión que, algunos equivocados, pretenden homologar con el matrimonio.

Por eso también respetamos el aggiornamento libre entre parejas heterosexuales que no quieran solemnizarlo.

Desde luego creemos y reclamamos el derecho a la vida del ser humano, desde la concepción hasta la muerte natural.

Y para ser coherentes, con esos valores, es por lo que no comulgamos con el aborto, con la igualdad de género, con la proclividad con la violencia en todas sus manifestaciones.

Dejamos claro que, por coherencia integral, tampoco podemos avalar las personas, por elevadas que estén,  que asumen la defensa de antivalores contrarios a lo que el oráculo de LA HORA DE LA VERDAD nos ha anunciado y que están lejos de los valores que nosotros aceptamos y proclamamos como los valores de la derecha. 



jueves, 1 de marzo de 2018




DE LOS MAESTROS Y LOS JUECES

Por Peloecaña

Al abocar este tema, no lo hago como un diletante, ni como un teorizante de los dos oficios más honrosos de la sociedad, el de educar, enriqueciendo al discente en valores positivos e incrementar su  acervo intelectual; y el de juzgar, con apego a la ley y a la equidad, siempre observando y venerando  el Derecho.

Presento a mis lectores las consabidas disculpas, por la alusión personal que debo hacer.

Me gradué, como Maestro de Escuela, egresado de la 1ª promoción de la Normal Nacional de mi pueblo, y fui docente por varios años, en distintos centros educativos del Distrito especial de Bogotá. 

Mientras enseñaba, también estudiaba Derecho en las noches, hasta titularme de Doctor en Derecho y Ciencias Políticas y obtuve la declaración de idoneidad para ejercer la profesión de Abogado.

Obtenidos los atestados de rigor, fui Juez Promiscuo Municipal en mi terruño natal, y Juez Penal Municipal, en otra jurisdicción, cuando aún se aplicaba el sistema inquisitivo, y por pasado de moda no se tenía sino como mera referencia histórica, sacada del derecho romano, el sistema penal acusatorio, que tanta impunidad ha traído.  

Meros embelecos de la Constitución de 1991.

Como en mis ancestros está la impronta de educador, volví a la docencia, ejerciéndola en la Facultad de Derecho de mi Alma Mater.

Por aquellas calendas, FECODE era un sindicato  en ciernes, sin la injerencia definitiva que hoy tiene en la Educación Publica de Colombia, y ASONAL Judicial, aunque con tintes marxistas, todavía no era un partido político, ni había llevado al Poder Judicial al grado de postración que hoy ostenta .

Los gobiernos de turno, convencidos de que el magisterio era un mal necesario, no le pusieron atención a ese gremio importantísimo y, con una indiferencia pasmosa, permitieron la consolidación de un sindicato marxista leninista y el ascenso del partido comunista para que maneje la educación a su antojo.

Lo propio sucedió con los jueces y sus subalternos. ASONAL Judicial los encasilló y marcó como quien marca rebaños y hoy tenemos que lamentarnos del grado de inoperancia, desprestigio y politización  de uno de los tres poderes que Montesquieu y Bacon concibieran como pilar fundamental del Estado. 

Una última acotación. Se presume que entre más ignorantes sean los miembros de un sindicato, más manejables son para sus directivos, pero no es cierto, está demostrado que no. 

Profesores y jueces, que aparentan saber leer de corrido y escribir según las normas de la sintaxis, se masificaron, se volvieron multitud, masa amorfa y, todos a una, siguen el cencerro de la oveja que lo lleva al cuello. 

El presidente Álvaro Uribe Vélez cometió la audacia y la osadía de decirle a Colombia, cómo entendía él  que debían funcionar las columnas de Atlas, que deben ser el sostén  de la sociedad colombiana, y se ganó la malquerencia de profesores que no maestros, y la inquina proclive de quienes decidieron antes que ser jueces, ser prevaricadores al servicio de un partido político. 

El doctor Álvaro Gómez Hurtado en su acuerdo sobre la justicia escribió: “…Para recuperar la justicia hay que vencer situaciones creadas que se defienden con tenacidad. Hay costumbres perniciosas establecidas de tiempo inmemorial.  Se requiere dinero que debe tomarse valerosamente de otros gastos del Estado. Y, además, poner a prueba el temple de nuestros jueces para que vuelvan a representar la majestad del Estado y no sigan empujados hacia la situación degradante de ser un simple gremio”.