martes, 15 de mayo de 2018





EL  ATENTADO AL DR. FERNANDO LONDOÑO HOYOS

Por Peloecaña

Hoy hace seis años, la guerrilla de las FARC, estimulada por sus amigos, cometió el más infame y condenable hecho criminal: atentar contra la vida de un colombiano egregio, valeroso hasta lo indecible y cuando quiere,  faro y guía de la gente decente de este país.

Las circunstancias de alevosía e insania  hicieron saltar todos los timbres de la solidaridad humana, cristiana y patriótica, en torno a este hombre, por mil títulos valioso,  eximio y ejemplar.

No hubo un solo colombiano de bien que no repudiara ese hecho criminal y condenable como el que más. No hubo un solo colombiano creyente que no elevara preces al Creador, para que la vida del patriota no fuera cegada, y para que el dador y Señor de vida lo mantuviera entre nosotros, recuperado, para seguir en la lucha contra la ignominia y  a favor de una Colombia mejor. 

Y nuestras súplicas fueron oídas y la patria alborozada, hoy registra  que el Dr. Londoño siga entre nosotros vivito y coleando.

Pero él,  en su egolatría hipertrofiada, insiste en quitarle su real significado a la intervención Divina, que lo mantiene superviviente.

Cristo, el Divino Maestro, el Mártir del Gólgota padeció su pasión y muerte,  el jueves y viernes santos de su tragedia salvadora, y los evangelistas la reseñaron para la posteridad, y la Iglesia Católica  exaltó a su condición de epopeya excepcional, y cada año, durante la Semana Mayor, conmemoramos su muerte y resurrección.

Pero el Luzbel manizalita pretende, en un arrebato de grandeza, minimizar la pasión de Cristo, al lado de su atentado nunca aceptable. 

Entonces,  ha decidido que una semana al año es insuficiente para recordar la injusticia de Pilatos, Anás y Caifás, Barrabás y Gestas y, en consecuencia, nos recuerda todos los días, al desayuno, al almuerzo y a la cena, que su sacrificio es más notable y contundente que el de el Dios humanado.

Dr. Londoño, usted está logrando lo imposible, que le echemos tierra a su dolor, por el uso abusivo del estímulo a la memoria colectiva. 

Quienes lo queremos de verdad, no necesitamos de su recorderis perenne. Su atentado criminal y artero siempre será rechazado por todos. Por favor, no cambie nuestro sentimiento de solidaridad y afecto.

Usted se ufana de que la bomba lapa que pusieron en su vehículo fue la primera utilizada en Colombia y la única, que se sepa, hasta el momento. Ante la magnitud del desatino, esa circunstancia es irrelevante. 

¿Acaso los evangelistas cometieron una gravísima omisión al no señalar el nombre de la madera en la que fue hecha la cruz patibularia en la que murió Cristo?

También se queja el Dr. Londoño del abandono en que están las viudas e hijos de sus abnegados escoltas muertos en el atentado. Pero eso tiene solución; usted es un ferviente católico como nos  lo recuerda permanentemente, y un hombre adinerado y desprendido; no siga esperando la acción del Estado, el movimiento se demuestra andando. Asuma usted, en gesto de gratitud, que lo enaltecerá,  la responsabilidad de la incuria estatal y asista a las viudas y huérfanos.

Tanta cantaleta y tanta alharaca no produce sino un solo efecto, el que motiva este escrito, que seguramente comparten muchos más, pero que,  mas prudentes que yo, guardan silencio.

Dijo el Libertador Simón Bolívar: "Nadie puede hablar de si,  sin degradar un poco su mérito".

El Dr. Álvaro Uribe Vélez ha sido objeto de muchos atentados y nunca lo hemos oído referirse a ellos.

Al Dr. Álvaro Gómez Hurtado lo asesinaron y con su magnicidio asesinaron las ilusiones de Colombia, y nunca hemos oído la reiteración delirante de sus reclamos, ni de sus consanguíneos ni de los más cercanos a su entorno.

Al Dr. Argelino Durán Quintero, también colombiano insigne y benemérito, lo asesinó la guerrilla y ni de su existencia, ni de su sacrificio nadie tiene memoria.

¿Acaso pretende el Dr. Londoño  que se repita la historia dolorosa del 9 de abril; que de los faroles de la Plaza de Bolívar cuelguen los cuerpos del Presidente Santos, de su hermano Enrique y del General Naranjo, al lado del de el Paisa y los ejecutores de su funesto atentado? 

Dr. Londoño, recapacite y entienda que a pesar de ser dueño de su propio destino, usted no puede dilapidar su bien ganado prestigio.

¡Ni tanto honor, ni tanta indignidad!


viernes, 11 de mayo de 2018






LA  RECONSTRUCCIÓN NACIONAL

Por Peloecaña

Como siempre, una vez más tiene razón el Dr. Jesús Vallejo Mejía, en su análisis que tiene que ver con la reconstrucción nacional;  a Colombia le quisieron arreglar la cara, los senos y las nalgas, y para eso buscaron un tahúr, que se creyó cirujano plástico y éste contrató un equipo de guerrilleros que dijeron ser albañiles, expertos en mejorar fachadas. 

Pero como no se trataba de cañar ni de mero pañete, el resultado final fue parecido a la obra de Frankestein, tornillos en el cuello, cabeza deforme, manos y cuerpo desproporcionados, movimientos robóticos,  meros sonidos guturales que nunca pudieron ser palabras.

Imagínense por un momento, a Timo, Márquez, el nuevo miembro del santoral, San Trich, y toda su gallada, terminando la obra inconclusa, de Gaudí, concluyendo la Catedral de la Sagrada Familia en Barcelona, con ayudantes, como De la Calle, Jaramillo, Mora Rangel, Oscar Naranjo, Álvaro Leyva y toda esa cáfila de especímenes en vía de extinción, que tanto han hecho por la destrucción de Colombia.

Ni el contubernio repugnante y asqueroso entre los prelados proclives a las FARC, con el nuevo cardenal  marxista y el guerrillero pseudoinvidente, ni la sumisa actitud del gobierno y la administración judicial, ni los parlamentarios cómplices prevaricadores, de la mesa de unidad nacional, ni los candidatos que ven con buenos ojos la toma del poder por la izquierda subversiva, podrán adecentar ni hacer viable jurídicamente los Acuerdos de La Habana.

Iban a nacer contaminados, siempre fueron inviables y jamás vieron la luz, de acuerdo con los cánones de la institucionalidad y el respeto al Derecho y a la Constitución y a las leyes.

Hay circunstancias tan contundentes y protuberantes que por más esfuerzos que hagan el Presidente de la República, la guerrilla y los áulicos de los dos, jamás podrán ser ignoradas.

En primer lugar, la falta de personería de la insurgencia firmante de los fementidos acuerdos, porque según elementales normas de Derecho Internacional, acatadas y respetadas por todos los Estados, menos por el Gobierno Colombiano, las FARC nunca han sido sujeto del Derecho Internacional Público y, por ende, no pueden firmar pactos ni tratados ni nada parecido, que tengan carácter vinculante. 

Los Tratados Internacionales son contratos del Derecho Internacional Público,  inherentes a relaciones internacionales entre Estados.

Los Acuerdos o Convenios Internacionales son pactos entre Estados, acuerdos de voluntades; más que tratados son, por así decirlo, "compromisos de honor" inter partes, del orden jurídico internacional, que pretenden colaborar con la solución a diferencias surgidas en el campo del Derecho Internacional.

Entonces, lo primero que hay que demostrar para firmar "compromisos de honor" es tener honor.

La denominación de Tratados Internacionales se equipara a un Acuerdo Internacional cuando produce efectos jurídicos internacionales.

El derecho Internacional Clásico reconocía como sujetos únicos de Derecho Internacional Público a los Estados, pero actualmente, los doctrinantes en la materia han ampliado el concepto clásico de sujetos del Derecho Internacional Público, incluyendo a entidades como la Cruz Roja Internacional, la Iglesia Católica, la Soberana Orden Militar de Malta, los pueblos que luchan por su liberación, doctrina que no fue más que una aspiración y que no tiene aceptación total.

Así las cosas, las FARC no pueden recibir el beneficio de ser homologadas como Estado, para que se pareen con el Estado Colombiano.

En eso consiste la figura jurídica de la ausencia de personalidad para tener representatividad en cualquier causa judicial, nacional o internacional.

Otro hito  que esta ahí, y que permanece y permanecerá para la historia, es la decisión institucional de consultar con el pueblo la viabilidad y vigencia de los fementidos acuerdos.

El Presidente de la República, prevalido de su poder omnímodo y de la capacidad de compra a los electores, en un alarde de demagogia, quiso someter esa entrega indigna y humillante de La Habana, al escrutinio de las gentes y, ¡oh sorpresa!, contra todo pronóstico y toda evidencia, su propuesta fue derrotada en un plebiscito memorable que le dijo NO a los Acuerdos de La Habana, pacto  entre el gobierno felón y la guerrilla narcotraficante, terrorista y violadora de las más elementales normas del Derecho Internacional Humanitario.

Esas dos circunstancias científicas, desde el punto de vista jurídico, significan, ni más ni menos, que el Estado Colombiano, como ente jurídico, no está ligado a ningún acuerdo espurio e inexistente. 

Entonces, al próximo Presidente de Colombia, Dr. Iván Duque Márquez, le corresponde poner la casa en orden y, desde luego, empezar, de inmediato, la reconstrucción moral e institucional de la República.


miércoles, 9 de mayo de 2018




NO QUEREMOS MAS IMPUNIDAD

Por Peloecaña

Con el ánimo de interesar al ciudadano común y a quienes me hacen el honor de leer mis comentarios, y que no son peritos en materia jurídica penal y para mis colegas abogados, van estos conceptos, y los invito a todos a que, después de recibir este mensaje, señalen personajes que han puesto su cuota de corrupción en tan deprimente estado de descomposición moral que embarga a la sociedad y al establecimiento público colombiano.

Fuente de información, el Código Penal Colombiano. (Ley 599 de 2000.)

Amigo lector, para todos los efectos de la ley penal, son servidores públicos:

Los miembros de las corporaciones públicas -Congreso, Asambleas Departamentales y Concejos Municipales-, los empleados y trabajadores  del Estado y de las entidades territoriales, -la Nación, los Departamentos y Municipios y por servicios-.

El dolo es la intención de violar la ley penal. La conducta es dolosa cuando quien la comete sabe que los actos que constituyen violación de la ley penal, quiere su realización.

Las conductas punibles; es decir, los delitos se cometen con dolo, por acción y por omisión, por hacerlos o dejar de hacerlos.

Cometen actos punibles; es decir, castigables, quienes los ejecutan y los partícipes en ellos.

Quien con una sola acción u omisión o con varias acciones u omisiones infrinja la ley penal o reitere la violación de la misma norma, queda sometido a ser castigado, con la pena o sanción más gravosa, establecida para la conducta con mayor penalidad, según la naturaleza de la conducta punible, aumentada hasta en otro tanto, suma que no podrá exceder el tope de la más alta pena existente en la legislación penal colombiana. 

Partiendo de estos presupuestos elementales, les voy a proponer un ejercicio: Quiero citar algunas conductas definidas en nuestra legislación penal como delitos, y cada uno de ustedes, si lo tiene a bien, para sus adentros señalará quien ha delinquido y determinará si merece que sobre el delincuente recaiga todo el peso de la ley.

Estos son algunos delitos que quienes, detentando el poder del Estado, han cometido, prevalidos de que se consideran fuera del alcance de la aplicación de la ley y la justicia:

Traición a la Patria: " El que realice actos que tiendan  a menoscabar la integridad territorial de Colombia, a someterla en todo o en parte a dominio extranjero, a afectar su naturaleza de Estado Soberano o a fraccionar la unidad nacional, incurrirá en prisión de ..."

Peculado: apropiación indebida de fondos y bienes públicos, en todas sus modalidades.

Falsedad: Adulteración o alteración de la verdad, eliminación o mutilación en documentos pùblicos o privados, en beneficio propio o ajeno. 

Prevaricato. proferir sentencias o actuaciones administrativas, por sentimientos de animadversión o afecto, o dejar de hacerlo, ceñidos a derecho.

En nuestro Código Penal existe la descripción de conductas típicas punibles que están comprendidas entre los artículos 101º a 476º, desde los delitos contra la vida, la seguridad y la integridad personal, la propiedad, la integridad moral de las personas, la seguridad y privacidad de las comunicaciones, la libertad y el honor sexual, la libertad individual y colectiva, los delitos contra la administración pública y la administración de justicia, los delitos electorales en todas sus modalidades, el terrorismo, la seguridad del Estado, la celebración indebida de contratos, etc., etc., etc.

Repase, usted, la naturaleza de los actos ejecutados por los legisladores, gobernantes y jueces y guerrillas de todas las pelambres y credos, aunadas todas bajo el común denominador del marxismo leninismo, recuérdelos, ubíquelos en el tiempo y el espacio y, muy seguramente, encontrará un nutrido catálogo de violaciones y contravenciones a la ley penal, busque sus autores y, sin duda, los encontrará fácilmente.



lunes, 7 de mayo de 2018






AL OIDO DE EL DR. FERNANDO LONDOÑO HOYOS

Por Peloecaña

Invocando sus actitudes de indiscutido uribista y, por ende, partidario ferviente de la candidatura de el Dr. Iván Duque Márquez, y teniendo en cuenta la afirmación de el Dr. Laureano Gómez Castro, quien  siempre sostuvo que "a la gente hay que creerle", no dudo de sus permanentes afirmaciones de cristiano convencido y, desde luego, doy  fe de su congruencia al respecto.

Lo anterior, para solicitarle, respetuoso, que en un acto de sensatez y de puro y simple apego a sus creencias religiosas, le ponga fin a sus discrepancias unilaterales con el actual Alcalde de Bogotá, Dr. Enrique Peñalosa Londoño, y deponga su ánimo controversial, con el Alcalde de la Capital colombiana.

Nunca usted ha hecho públicos los motivos de su distanciamiento con el Dr. Peñalosa y, desde luego, no voy a cometer el exabrupto de pedirle explicaciones por su actitud para muchos inexplicable; y ante la coyuntura política del momento, le ruego, de manera comedida, que ponga en la balanza del interés nacional los motivos que los distancian y ojalá llegue a la conclusión de que es más lo que los acerca, que lo que los separa.  

El Dr. Peñalosa fue elegido con más de 900.000 sufragios a su favor, y pienso que ese es un capital político nada despreciable, y que si usted tiene la grandeza de alma y la generosidad suficiente, puede deponer sus motivos de disenso en aras de lo que todos los días reclama en LA HORA DE LA VERDAD, el triunfo en la primera vuelta del candidato de la Gran Alianza por Colombia, Dr. Iván Duque Márquez, a la Presidencia de la República y nuestra candidata a la Vicepresidencia, su amiga y compañera de gabinete, Dra. Martha Lucía Ramírez.

Aún es tiempo de actitudes honrosas y salvadoras y de aportar algo más que un granito de arena; su solvencia personal le exige no tan poca dosis, sino toda la arena del mar, y usted es hombre de grandes decisiones y nunca ha eludido sus retos en la vida; por el contrario, los asume sin ahorros ni ambages, sin cálculos ni esperanza de retribuciones personales. Por favor, una vez más honre su bien merecido prestigio de colombiano insigne.

Si toma esa determinación, para antier es tarde; asuma esa opción ya, y dele ejemplo de comportamiento patriótico a todos sus admiradores y detractores.

Permítame Dr. Londoño, traer a colación el episodio bíblico narrado en los Hechos de los Apóstoles: "Mientras tanto, Saulo no dejaba de amenazar de muerte a los creyentes en el Señor" "... Pero cuando ya se encontraba cerca de la ciudad de Damasco, una luz que venía del cielo brilló de repente a su alrededor. Saulo cayó al suelo y oyó una voz que le decía: "Saulo, Saulo, ¿Por que me persigues?” 

Desde luego,  ni Enrique Peñalosa es el Señor, ni el Dr. Londoño es Saulo.

Dr. Londoño, ¡tiene Usted la palabra!