lunes, 10 de febrero de 2020






SALUD  HERNÁNDEZ PERIODISTA EMÉRITA

Por Peloecaña

La revista Semana vinculó a su  nómina de columnistas a una PROFESIONAL auténtica y paradigmática de tan eximio oficio, y su figura se agiganta y se hace más notoria cuando comparte con escribidores que no son exactamente modelo ni del culto a la verdad, ni de la pureza del buen estilo literario ni de la investigación propia del buen comunicador.

Salud Hernández se mete al monte,  asume el peligro letal de indagar en la fuente primigenia de la noticia, y arriesga su vida para mejor informar a sus lectores.

En cambio, las hay que invitan a su casa a la fuente noticiosa, para sonsacarle información y, en un alarde de amoralidad, no respetan la confidencialidad de lo que a la lumbre del hogar oyeron de su interlocutor que, desde luego, personalmente genera noticia, y para eso practican lo que se conoce como infidencia y que no es más que un abuso de confianza.

Dos casos puntuales recientes:

La aparición de la exsenadora Merlano en Venezuela, para darle al presidente espurio y dictador de ese país, munición de todos los calibres, para echarle plomo a granel al Gobierno legítimo de Colombia.

Y el caso de legítima defensa de un médico, que se defendió para salvar su vida en inminente riesgo de muerte.

En la farsa de la delincuente juzgada y condenada por la Corte Suprema de Justicia de nuestra Patria, fugitiva de la justicia colombiana, que un día apareció en la antesala del mandatario Maduro, ante la calidad y tamaño de los exabruptos que brotan de la exparlamentaria costeña, los "periodistas de semana", distintos a Doña Salud, empezaron a elucubrar si el botafuegos de la Merlano tendrían asidero en la coincidencia de lo acaecido en verdad y las manifestaciones alienadas de la huida, y no dudaron en sembrar la duda, porque ignoran la sentencia de Pascal que a la letra dice: "La verdad está tan obnubilada y la mentira tan sentada, que a menos de amar siempre la verdad, es imposible conocerla

La periodista que le rinde culto a lo verídico y que respeta su profesión y a sus lectores, en una síntesis virtuosa y afortunada, le dijo a Maduro, "Quédese con la Merlano".

La otra situación que pinta de bulto y en su tamaño natural, el talante de la periodista pulquérrima, a la comunicadora colombo española, es su análisis del caso del médico que, en legítima defensa de su vida, ultimó a tres delincuentes, tan delincuentes como la Merlano y, una vez más, hace gala de su proclividad por la verdad verdadera y después de un sesudo y  excelentemente argumentado análisis concluye: "Estoy con el médico".

Los seudoperiodistas que, infortunadamente pululan en todos los medios, incluida Semana, una vez más fungen de jueces y, en sentencia condenatoria de única instancia, sostienen que es lo mismo la figura de la legítima defensa que la justicia por mano propia.

La legitima defensa está sustentada en el aforismo latino que reza: "Vim vi repelere permititur". Que traducido expresa: "Se permite rechazar la fuerza con la fuerza".

Desde luego, los entendidos, especialmente los juristas, han desarrollado la doctrina, traducida en cánones legales, que para que la legítima defensa sea admitida procesalmente se exigen unos requisitos mínimos, como la proporcionalidad entre la defensa y el ataque que la genera; la inminencia cierta de peligro evidente que el ataque representa y el tamaño o transcendencia del mal a evitar.

Pero es a quien alega la legítima defensa a quien corresponde demostrar esas justificaciones y al juez valorar esos argumentos, no son lo comunicadores los jueces sin jurisdicción ni competencia, quienes están habilitados para proferir sentencia condenatoria.

¡Felicitaciones!Doña Salud Hernández, por su sindéresis y su incontrastable argumentación, en los casos aludidos. 











1 comentario:

  1. Salud Hernández-Mora la periodista española más colombiana que ninguno de los nacionales. Sería una falta de respeto compararla por ejemplo con ese coronel que se escribe con doble ele o con la de la linda voz pero nada más, Vicky Dávila.
    Muy buen artículo Peloecaña. Ojalá le llegue a Doña Salud

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