lunes, 31 de julio de 2017





INTENTO DE SOLUCIÓN A LA CORRUPCIÓN

Por Peloecaña

La corrupción es tan vieja como la humanidad; de ello hay registros en toda la historia.

Siendo Senador por el movimiento conservador, Nueva Fuerza Democrática, mi amigo Eduardo Pizano de Narváez fue uno de los parlamentarios más preocupados por el auge de la corrupción en Colombia y se propuso aportar algo para contenerla.

Conocedor de los desvelos que en su ánimo producía tan nefando flagelo, intenté aliviar sus preocupaciones,  le propuse que presentara una solución concreta, consistente en la muerte civil para los corruptos. Seguramente los corruptos de entonces eran tan poderosos como los de hoy, pero no tan desaforados; por eso tal vez mi propuesta no prosperó.

Si el colectivo de amigos de la limpieza y transparencia, en el ejercicio del poder en sus tres ramas, quieren reducir la corrupción a magnitudes manejables y meterla en cintura, deben proponer, sin dilaciones, la muerte civil para los corruptos, servidores públicos y personas particulares, contratistas de obras públicas, proveedores de bienes y servicios para todas las agencias estatales.

Hay que consagrar en la ley de contratación administrativa, a nivel de la Administración Central, Regional y Local, lo mismo para el ámbito descentralizado, la prohibición perentoria y expresa para todos las personas naturales y jurídicas que contratan con el Estado, de aportar el valor de un solo peso, en dinero o especie, para las campañas electorales de todos los candidatos a cargos de elección popular, prohibición que llevará implícita la imposibilidad de contratar a quienes decidan aportar y la nulidad de los votos obtenidos por  los candidatos beneficiarios  de esos aportes prohibidos.

En teoría es fácil, dramáticamente fácil, pero mientras el régimen tenga vigencia y nos sigan imponiendo el texto conocido y clandestino de los Acuerdos de La Habana, que pende como verdadera espada de Damocles sobre la sociedad colombiana, todo será quimérico e incierto.

Por eso debemos ganar el poder, todo el poder en los próximos comicios, para volver trizas esas cláusulas que constituyen el malhadado acuerdo, y volver a la institucionalidad pisoteada ante el estupor general.

En octubre de 2016, el nuevo gobernante peruano dictó, en uso de facultades especiales otorgadas por el Congreso del país vecino, un decreto para instaurar y reglamentar la muerte civil de los servidores públicos corruptos.

Colombia necesita una normatividad especial aplicable a todos los corruptos, sean o no agentes del Estado, pero cuando el presidente Santos recibió esas facultades delegadas, las ejerció para fortalecer la corrupción e instaurar la impunidad, todo en nombre de la paz fementida que su gobierno quiere imponer, a nombre de Cuba y sus epígonos criollos, empezando por el propio mandatario y sus adláteres de la guerrilla.  

Por eso es imperativo categórico la consolidación de la Gran Alianza por Colombia.


jueves, 27 de julio de 2017




EL CANDIDATO PRESIDENCIAL DEL CENTRO    DEMOCRÁTICO

Por Peloecaña

Lo ideal es hablar del  candidato de la Gran Alianza por Colombia y no candidato del Centro Democrático; esa presentación es excluyente. Razón tiene el director de LA HORA DE LA VERDAD cuando en el programa de hoy acotaba que la candidatura por firmas del doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, en teoría, es una aventura incierta, y también acierta cuando, en términos similares, se refiere a las aspiraciones de la doctora Martha Lucía Ramírez, como opción exclusiva del Partido Conservador.

No es menos verdad afirmar, de manera sobradora, que sobre el Partido del doctor Uribe reposa la verdad revelada, fuera de la cual no hay salvación. Pretender eso es igual a sostener  que sobre esa colectividad ha descendido en forma de lenguas de fuego el Espíritu Santo y que a sus militantes les llegó la sabiduría política de lo alto.

Tampoco podemos acoger como dogma de fe la publicidad que reza: "Yo voto por el que diga Uribe". 

Atina el   sector de la opinión que ve en el expresidente Uribe un adalid de la democracia y un luchador esforzado, inteligente, probo y valiente, pero aceptar la renuncia a tener sus propios puntos de vista es,  ni más ni menos, que la emasculación de muchos; es asumir la situación fácil de evadir  compromisos, que impliquen la exclusión de la responsabilidad colectiva, para poder tener la opción de encontrar a quien echarle la culpa, una vez más, como en el caso de Juan Manuel Santos. 

Es igual  de válido a darles la razón a tantos pontífices, que  afirman que los partidos de fútbol los ganan los jugadores y los pierden los técnicos. Mentira, simple y pura mentira.

No debemos delegar en otros el ejercicio a la toma de decisiones; es necesario aceptar el liderazgo de los verdaderos orientadores de la política sin renunciar a nuestra propia capacidad de análisis.

Si la candidatura sugerida está  fundamentada en razones válidas y convenientes al interés nacional, es nuestro deber acogerla, respaldarla sin reatos ni ambages y luchar denodadamente por su triunfo; pero si es nacida de sentimientos de animadversión o afectos gratuitos y subjetivos, es nuestro deber disentir franca y respetuosamente.

En la realidad, la dificultad radica en el número considerable de precandidatos buenos que ostenta el más sólido partido de oposición, el Centro Democrático.

Pero esos aspirantes no han sido una manufactura que fue producida en serie, del mismo diseño, de los mismos pluses y de la misma calidad comercial. ¡No! son todos seres humanos distintos, dueños cada uno de su talante  y personalidad, capacidad intelectual y carisma, don de gentes; en esos valores radica nuestra posibilidad de escoger. 

Participando en la tertulia de LA HORA DE LA VERDAD,  todos los días, es evidente la variedad de tendencias y preferencias; lo que necesitamos es conciliar esa gama de gustos en una sola persona.

No hay duda de que los voceros del pensamiento uribista, empezando por el propio doctor Uribe, quisieran ser los privilegiados  señalados con el dedo como el beneficiario de sus afectos. Lo esencial es que se logre el consenso que permita el triunfo en la primera vuelta. No debe ser propósito la escogencia de un candidato, para que se enfrente en una segunda ronda con el candidato del eje Farc-Santos. 

Por eso la necesidad, cuya satisfacción que no admite alternativa ni dilema, de lograr un acuerdo generoso, racional y garantía de triunfo, entre todos los oponentes democráticos al régimen, sin concesiones ideológicas ni caballos de troya.

Definido el candidato triunfador, hay que escoger a los mejores colombianos, con solvencia moral e intelectual igual a la exigida para la opción presidencial, para que lo acompañen al Congreso, para así volver trizas, sí señor, volver trizas la fementida paz de Santos. 

Antes de sentarse a conformar el consenso, hay que lograr el compromiso firme, cierto e ineludible, asumido por quienes no obtengan la designación y por sus amigos, promotores, padrinos y simpatizantes, de rodear al escogido, sin  condiciones ni reservas.


Dios quiera que nuestras expectativas sean colmadas a plenitud.

miércoles, 26 de julio de 2017






PRIMUS  INTER  PARES

Por  Peloecaña

Reza el latinajo: Primero entre iguales.

Pues bien, Juan Manuel Santos Calderón es primero entre sus iguales, expresidentes Ernesto Samper Pizano y César Gaviria Trujillo, los tres del mismo partido, el Partido Liberal.

Primero entre sus pares, los periodistas que venden su pluma  y su palabra, porque él es el comprador, y el que paga, exige y el que se vende, obedece. 

Se me ocurre una propuesta, mejor una proclama, o tal vez una declaración, o quizás, ahora que está por llegar el Papa Francisco, una oblación.

Amable lector, dejo a su ponderada elección el calificativo del dislate.

Ahí va y está para la firma de los expresidentes liberales y para los periodistas que suscribieron el memorial de desagravios al "violador de niños", o el memorial de agravios al Expresidente Uribe Vélez, y que gracias a su libre albedrío, al de los firmantes, decidieron titularlo: PUNTO FINAL.

- Gracias, Señor, por habernos honrado con el más honesto y leal de todos los presidentes que en Colombia han sido.

- Gracias, Señor, por su sabiduría y probidad infinitas.

- Gracias, Señor,  por sus dotes de estadista insigne, demostradas cuando aplica a rajatablas y sin el más mínimo riesgo de duda, la libertad e independencia entre los distintos poderes del Estado, el legislativo, el suyo propio y el jurisdiccional.

- Gracias, Señor, por dotarlo, en grado sumo, de los dones de la prudencia y templanza, que le han permitido pactar una  paz justa y estable, con los violadores de todos los Derechos Humanos, declarando la verdad, prohijando la justicia y sin reparar a las víctimas.

- Gracias, Señor, por convertirlo en el más respetuoso paladín de la libertad de prensa, sin pretender comprar a alguien y respetando todas las opiniones de sus opositores.

- Gracias, Señor, por haberlo protegido de todas las formas de corrupción, la de Odebrecht,  la venta de Isagen, la ejecución del contrato de  Reficar, etc.

. Gracias, Señor, por haberle dado tino y  ponderación para escoger su gabinete ministerial, especialmente los doctores Cárdenas Santamaría, Cristo Bustos, Iragorri Valencia, Angela Holguín, Gina Parodi y Cecilia Álvarez.

- Gracias, Señor, por iluminarlo para que no presionara al Congreso para elegir el más eminente, sabio y probo de todos los juristas, el doctor Montealegre, como Fiscal General de la Nación.

- Gracias, Señor, por permitirle ser el mejor aportante al logro de la democracia plena en Venezuela.

- Gracias, Señor por beneficiarnos con un presidente que acata y respeta la voluntad popular, como quedó demostrado en el acatamiento a las consecuencias jurídicas del resultado del plebiscito del 2 de octubre de 2016.

- En fin, gracias, Señor, por no dejarlo caer en las siguientes conductas punibles, que tipifican el delito de Traición a la Patria, "actos que tiendan a menoscabar la integridad territorial de Colombia, a someterla en todo o en parte a dominio extranjero, a afectar su naturaleza de Estado Soberano, o fraccionar la unidad nacional". Eso nunca se pactó en los acuerdos de La habana.

Firman, por Unisur: Ernesto Samper Pizano; por el Kinder y la Catedral: César Gaviria Trujillo. 

Por los periodistas libres e independientes: Daniel Samper Ospina, Daniel Coronel, Darío Arizmendi, Julio Sánchez Cristo, Alberto Casas Santamaría, María Jimena Duzán, Victoria Dávila, Claudia Gurisatti, siguen más firmas.


viernes, 21 de julio de 2017






EL 24 DE JULIO de 1783

Por Peloecaña

Don Juan Vicente Bolívar, criollo de mucho linaje, casó con Doña María Concepción Palacios y Sojo, también de noble prosapia, acaudalada y famosa, no solo por su belleza, también  por la dulzura de su carácter y por su discreción y reconocida inteligencia.

De esta unión nacieron cuatro hijos: Juan Vicente, María Antonia, Juana y Simón.

Nació el menor de los Bolívar Palacios en una casa ubicada en la plaza de San Jacinto de la ciudad de Caracas, la noche del 24 de julio de 1783, el mismo año en el que Inglaterra reconoció la Independencia de los Estados de América del Norte.

El 30 de julio, a la semana siguiente a su nacimiento, el neonato fue bautizado  y su acta de nacimiento reza: "En la ciudad mariana de Caracas, en treinta  de julio de mil setecientos ochenta y tres, el doctor don Juan Félix Jerez y Aristeguieta, presbítero, con licencia que yo, el infraescripto teniente cura de esta Santa Iglesia Catedral le concedí, bautizó, puso el óleo y crisma y dio la bendición  a Simón José Antonio de la Santísima Trinidad, párvulo, que nació el veinte y cuatro del corriente, hijo legítimo de don Juan Vicente Bolívar y de doña María de la Concepción Palacios y Sojo, naturales y vecinos de esta ciudad. Fue su padrino don Feliciano Palacios y Sojo, a quien se advirtió el parentesco espiritual y obligación. Para que conste lo firmo. Fecha ut supra, bachiller, Manuel Antonio Fajardo."

Agrega  su  biógrafo: "Y el pequeño Simón fue creciendo, enclenque, gozando de poca salud, en el seno de su familia."

Huérfano de padre y madre antes de los 9 años, la educación del díscolo y rebelde Simón fue encomendada al maestro que, sin duda, fue quien más influyó en su vida, Don Simón Rodríguez.

Don Simón Rodríguez sembró en el alma de su pupilo los indómitos sentimientos de hombre libre  y  a la consecución de esa libertad, para sus coterráneos hispanoamericanos, dedicó todos sus esfuerzos y desvelos, hasta el 17 de diciembre de 1830, día en el que falleció,  en las playas del mar Caribe, en la ciudad de Bastidas, en la quinta de San Pedro Alejandrino.

El otro prohombre y educador que tatuó de manera indeleble el espíritu y el alma de Simón Bolívar fue Don Andrés Bello, jurista emérito universal y maestro de maestros.

Pretender escribir la inmensidad vital y  su grandeza, en tan pequeño espacio, es empresa imposible; por eso me limitaré a registrar los más transcendentales episodios de su vida.

A los 19 años se casó con doña Doña María Teresa Rodríguez del Toro, y un año después enviudó. La muerte de su amadísima esposa lo marcó para siempre.

Al respecto, Simón Bolívar dijo: "...si no hubiera enviudado quizá mi vida hubiera sido otra; no sería el General Bolívar ni el Libertador...".

El 15 de agosto de 1805, recién cumplidos 22 años, en el Monte Sacro en Roma, el Padre de la Patria, ante su maestro Don Simón Rodríguez, pronunció este emocionado compromiso: "Juro delante de usted, juro por el Dios de mis padres, juro por ellos, juro por mi honor y juro por mi patria, que no daré descanso a mi brazo ni reposo a mi alma, hasta que haya roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español." 

Esta es la frase final del decreto de guerra a muerte a los españoles, expedido por Bolívar, el 15 de julio, de 1813: "Españoles y canarios, contad con la muerte, aun siendo indiferentes, si no obráis activamente en obsequio de la libertad de América. Americanos, contad con la vida aun cuando seáis culpables."

Invito respetuoso, a mis lectores, a que lean la Carta de Jamaica y el texto de la propuesta a discutir en el Congreso Anfictiónico de Panamá, y complementarán así una semblanza del talante de quien fuera libertador de seis repúblicas, Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá, Perú y Venezuela, a pesar de encontrar siempre a su paso las dificultades de los traidores jefes  políticos de los países liberados.

El 2 de agosto de 1825, el Libertador pasó por el pueblo de Pucará y fue objeto de caluroso recibimiento; allí José Domingo Choquehuanca pronunció estas sentidas palabras: "Quiso Dios de salvajes crear un gran imperio y creó a Manco Cápac; pecó su raza y lanzó a Pizarro. Después de tres siglos de expiaciones ha tenido piedad de América y os creó a vos. Sois pues, el hombre de un designio providencial. Nada de lo hecho hasta ahora se asemeja a lo que habéis hecho, y para que alguno pueda imitaros será preciso que haya un mundo por libertar. Habéis fundado tres repúblicas que, en el inmenso desarrollo a que están llamadas, llevan vuestra estatura a donde ninguna ha llegado. Con los siglos crecerá vuestra gloria, como crece el tiempo con el transcurrir de los siglos y así como crecen las sombras cuando el sol declina."

Ese es nuestro Libertador y Padre de la Patria. El Hombre de las Mil Dificultades.