domingo, 24 de febrero de 2019





MADURO, UN BRUTO IRREDENTO


Por Peloecaña

Definitivamente Nicolás, el detentador del poder en Venezuela, es además de un salvaje, un tirano y un necio, un bruto irredento; pobre la Patria del Libertador, de Sucre, de Anzoátegui, de Rondón, de Don Andrés Bello, del Dr. José Gregorio Hernández, de Alfredo Sadel, de El Puma, de la Billos y los Melódicos, del país con las más grandes reservas de  petróleo del mundo, del Salto del Ángel, del Arauca vibrador, de los hermanos Girón, y de todos los vapuleados nacidos al otro lado del Orinoco,  y de la Guajira, y al occidente de las Guyanas.

Con la disculpa de la ayuda humanitaria sucedió lo que todos esperábamos, porque Nico no fue capaz de aprovechar el suceso, para ganar puntos a favor de  su deteriorada y lastimada imagen de títere del castrismo e ícono de la izquierda universal.

Sus asesores criollos y extranjeros tampoco atinaron a insinuarle un comportamiento adecuado.

Si prohija el acceso a Venezuela de la cicatera y miserable, por mínima, ayuda humanitaria  no hubiera dado tanta papaya, y el Presidente ad quem hubiera recibido el rigor de las críticas de las inmensas mayorías pauperizadas en el hermano país, por las migajas aportadas por los Estados Unidos y todos los demás donantes, ante la dura realidad de la absoluta insuficiencia de las "donaciones".

Pero como Nico es todo un irracional y, desde luego,  sus áulicos no supieron aprovechar la coyuntura y el sainete. ¡Qué chorro de babas el de la vicepresidente que graznaba que la ayuda estaba envenenada!

Si la mínima y vergonzosa ayuda llega con facilidad a la tierra venezolana, hubiera sido muchísima la población resentida con Guaidó,  que la minoría ínfima temporalmente satisfecha.

Venezuela hoy necesita cientos de miles de toneladas de alimentos, vitualla, equipos clínicos y medicamentos y no la birria que en un alarde de miseria le enviaron los más ricos del mundo.

Pero Nico no supo entender el momento y ni ,por un instante, pasó por su cabeza calenturienta la posibilidad de sacar ventaja de la equivocación de la oposición, y dejó ir la oportunidad de amainar la justificada tormenta que azota su desgobierno.

Además tuvo que padecer la deserción de un importante número de integrantes del aparato represivo del régimen que no quisieron manchar con sangre de hermanos, sus manos.

Bien por el Presidente Duque que ha liderado ese movimiento internacional; bien porque concitó y reunió en Colombia a varios mandatarios del continente, y a los más altos representantes y jerarcas de la OEA, y a lo más granado de la farándula hispanoamericana, que siente como propia la tragedia de nuestro, de verdad, hermano país.

Dr. Duque, persevere en su actitud; si Maduro se va de la satrapía que  encarna y Venezuela vuelve a ser un país democrático, cesará para nuestra lacerada Colombia la horrible noche de la insurgencia que son los terroristas  del ELN y las FARC.


viernes, 22 de febrero de 2019




¿QUÉ  PASÓ?


Por  Peloecaña

En  mi ya lejana edad escolar, mis padres adquirieron para todos los hermanos la enciclopedia El Tesoro de la Juventud y, sin duda, la sección de esa obra que más nos inquietaba era "El libro de los porqués"; nuestra curiosidad infantil estaba ávida de respuestas y casi siempre el tan apreciado libro la satisfacía y dejaba colmada.  

Hoy, ya entrado en la tercera juventud, etapa de la vida que considero inagotada y estática en el tiempo, me hace falta el libro del “¿Qué pasó?”.

Quiero compartir con quienes me estimulan con su lectura algunos "Qué pasó", pues si hubiera voluntad política, ética y jurídica ya no estuvieran  en el mundo de las incógnitas sin despejar.

1º.  ¿Qué pasó con la impunidad que arropa vergonzante a los autores intelectuales y determinadores del magnicidio del Dr. Álvaro Gómez Hurtado?

2º.  ¿Qué pasó con la visita a varios centros penitenciarios que el cenador (con c), que se peda, realizó, buscando testigos falsos contra el expresidente Uribe?

3º.  ¿Qué pasó con los sobornos de Odebrecht?

4º.  ¿Qué pasó con las desadministraciones de Samuel, Lucho y Petro?

5º.  ¿Qué pasó con el puente Chirajara?

6º.  ¿Qué pasó con el incremento de los cultivos ilícitos y su fumigación con glifosato?

7º.  ¿Qué pasó con la presencia de cuotas santistas en la cúpula del actual Gobierno? 

8º.  ¿Que pasó con la extradición de Santrich?

9º.  ¿Que pasó con la inocencia de Andrés Felipe Arias Leiva?

10º.¿ Que pasó con las impolutas?

11º. ¿Qué pasó con los magistrados,  con minúscula, porque les queda grande la mayúscula, procesados por corruptos en el ejercicio de sus funciones?

12º. ¿Qué pasó con la JEP?

13º. ¿Qué pasó con William Calderón?


 14º, 15º, 16º… hasta el infinito.  ¿Qué pasó con Colombia?

miércoles, 20 de febrero de 2019






¿ES  COLOMBIA UNA DEMOCRACIA PLENA?

Por Peloecaña

Si uno de los pilares de la democracia, el gobierno del pueblo, es el régimen de las mayorías, que ha de ser norte y precepto ineludible de su vigencia, en Colombia podemos sostener, con absoluta certeza, que aquí no hay LA CACAREADA DEMOCRACIA.

Sustento mi afirmación:

Los nunca suficientemente lamentados diálogos de La Habana fueron llevados a cabo entre dos minorías inadmisibles; por un lado, los epígonos de la guerrilla de las FARC y, por el otro, los voceros del presidente Santos, también integrante de esa insurgencia; es decir, se trató de un monólogo al que le hicieron el juego, entre otros, Humberto de La Calle Lombana, padre putativo de la Constitución de 1991, y un General del Ejército Colombiano que apostató de  sus principios; de sus hazañas en pro de la tal democracia; de su honor y gallardía de glorioso militar; y convirtió esas conversaciones en la piscina probática, colmada con  la sangre de todos los soldados sacrificados por la insurgencia.

El presidente guerrillero, en un alarde de demagogia, quiso darle legitimidad a su pacto siniestro y convocó a los colombianos para que, en una consulta plebiscitaria, refrendaran la hipotética mayoría de  tamaña felonía.

Santos y sus jefes de las FARC y los áulicos del régimen estaban, de antemano, ciertos del resultado;  la mermelada, la prensa fletada y la clase política oportunista y, en últimas, el fraude electoral eran garantía del triunfo del SI en el plebiscito; pero jamás contaron con el instinto de conservación del pueblo sojuzgado y sometido a escarnio.

Tan seguros estaban del prerresultado que De La Calle salió a los medios a decir que si ganaba el NO, los acuerdos de La Habana no existían.

Pues bien, a pesar de las presiones oficiales, de la postura entreguista de la prensa y de la intimidación de De la Calle, el 2 de octubre de 2016 ganó el NO.

No fue suficiente el poder de la Registraduría que tuvo que avalar la realidad, y le aconsejó al gobierno que aceptara el resultado adverso, y que los escrutadores del Gobierno harían menos vergonzosa la derrota.

Desde la Constitución de 1821 hasta la de 1991 no ha habido norma constitucional alguna que reemplace la voluntad popular, por la de algunos ciudadanos por eminentes que sean.

Santos, marrullero y mañoso como el primero, invitó a la Casa de Nariño a los más connotados adalides del No, para medirles el aceite, y ellos aceptaron esa operación. Fue así, como una vez más la democracia fue burlada, con la anuencia abusiva de quienes, sin ninguna personería válida, festinaron el resultado  y patearon la expresión legítima de las mayorías.

Como resultado de esa audacia inadmisible, las FARC y Juan Manuel Santos siguieron su "paso de vencedores", y en otro golpe a la lesionada democracia, con la complicidad del Legislativo y de la Corte Constitucional, asignaron curules en el congreso sin elecciones, sin votos, a un número importante de facinerosos, autores de violaciones palmarias y evidentes a los más elementales derechos humanos. 

Senadores y Representantes se  pusieron al mismo nivel de los exaltados por virtud de la violación a la democracia.

Pero no era suficiente, faltaba la tapa del perol. Las FARC,  además de curules regaladas, necesitaban jueces y justicia de bolsillo.

Entonces los mismos miembros del Congreso que habían obtenido sus escaños en el parlamento, en competencia democrática, completaron su indignidad y crearon una justicia espúrea, para juzgar a los violadores consuetudinarios del Derecho Internacional Humanitario, y renunció Colombia a la potestad que siempre tuvo de escoger sus jueces, declinando ese honor en guerrilleros de otras latitudes y en colombianos absolutamente ajenos a las ciencias jurídicas.

¡Otro golpe bajo a la democracia!

El gobierno del pueblo ha muerto, y no tuvo dolientes que le dieran sepultura ni digna ni cristiana; su cadáver quedó  expuesto, como pasto de carroñeros de todas las pelambres, y a la sociedad colombiana se le atrofió el olfato; ya no percibimos la hedentina que emana del cuerpo insepulto de la tan mentada democracia.










martes, 12 de febrero de 2019




LA  OBLIGACIÓN DE INVESTIGAR

Por  Peloecaña

Reza el artículo 250º de  nuestra Constitución, modificado por el Acto Legislativo 03 de diciembre 19 de 2002, lo siguiente:

"La Fiscalía General de la Nación está obligada a adelantar el ejercicio de la acción penal y realizar la investigación de los hechos que revistan las características de un delito que llegue a su conocimiento por medio de denuncia, petición especial, querella o de oficio, siempre y cuando medien suficientes motivos y circunstancias fácticas que indiquen la posible existencia del mismo."

La Ley 906 del 31 de agosto de 2004, Código de Procedimiento Penal, TITULO II. ACCION PENAL. CAPITULO I, consagra:

"Artículo 66º. Titularidad y obligatoriedad. El Estado, por intermedio de la Fiscalía General de la Nación, está obligado a ejercer la acción penal y a realizar la investigación de los hechos que revistan las características de un delito, de oficio o que lleguen a su conocimiento por medio de denuncia, petición especial, querella o cualquier otro medio, salvo las excepciones contempladas en la Constitución Política y en este código".

El periodista, jurista y profesor de Derecho Probatorio y otras áreas del Derecho Penal, ex ministro de Estado, Dr. Fernando Londoño Hoyos, en su programa radial de hoy, 12 de febrero de 2019, LA HORA DE LA VERDAD, en el segmento conocido como el EDITORIAL, aproximadamente a las siete de la mañana, afirmó para toda su audiencia y para los participantes en el chat, lo siguiente: "El gobierno de Colombia es el autor de un secuestro atroz". Palabras textuales.

Al referirse al gobierno, hizo alusión meridiana y fuera de toda duda, al del Presidente Juan Manuel Santos Calderón y a su Ministra de Relaciones Exteriores, María Ángela Holguín Cuéllar.

Y el sujeto pasivo de ese delito, del que sindica al gobierno anterior, es el joven venezolano Lorent Saleh, quien fue entrevistado en el mismo programa, por su director, antes de pronunciar su nota editorial.

También fueron acusados de la misma conducta típica punible, una vez más, el mandatario anterior y su canciller; y en este caso la víctima del secuestro fue el ciudadano ecuatoriano, Fernando Balda, cuya hija menor de edad, nacida en Colombia, padeció también las tropelías del régimen.

El Dr. Londoño, quien a veces su ufana y a veces se lamenta de haber sido maestro del Fiscal General de la Nación Dr. Néstor Humberto  Martínez Neira, hoy lo increpó para que actuara en este caso concreto, investigando y denunciando ante la Comisión de Acusaciones de la Cámara, al Expresidente Santos y a su Ministra Holguín Cuéllar.

Señor Fiscal, las acusaciones del Dr. Fernando Londoño Hoyos son expresas, puntuales y clarísimas, y la prueba de ellas está a su disposición: las grabaciones magnetofónicas del Programa La hora de a Verdad, de hoy martes 12 de febrero de 2019; y la autoridad jurídica del denunciante es patética y apabullante.

Proceda señor Fiscal, con la entereza y solvencia que le son propias.