lunes, 27 de agosto de 2018





Carta abierta

Señores Senadores
Álvaro Uribe Vélez
María Fernanda Cabal
Ernesto Macías Tovar
Presentes.

Respetados Senadores, en mi condición de elector del Centro Democrático desde su fundación pero sin ser militante de ese Partido, por el vínculo indisoluble que me une con el de Caro y Ospina, con todo respeto y consideración, me permito solicitar de ustedes la presentación de los proyectos de ley y actos legislativos que sean pertinentes para que, si de verdad quiere, el Congreso expida una normatividad que le ponga coto a la corrupción y que en nada se parezca a lo que querían los promotores de la consulta anticorrupción, afortunadamente ahogada, por no haber alcanzado el umbral requerido, no obstante el fraude electoral cometido.

Les impetro, ( no tiene nada que ver con el guerrillero del M19, a su vez el alcalde corrupto) respetuoso,  la presentación de la norma legal que decrete la muerte civil para todos los corruptos, miembros del gobierno nacional, regional y local, del legislativo y de las asambleas departamentales y de los concejos, y los jueces prevaricadores y que  venden sus fallos y sentencias, y, desde luego, todos los particulares que cometan conductas típicas punibles, estén donde estén.

Por ejemplo: concusión y cohecho; peculado en todas su formas; prevaricato por acción y por omisión; celebración indebida de contratos administrativos; abuso de autoridad;  tráfico de influencias; concierto para delinquir; traición a la patria; sedición; rebelión  y asonada; violación a los derechos humanos y, en general, toda la gama de conductas que impliquen corrupción.

La muerte civil debería ser la pena principal y la accesoria, la privativa de la libertad.

Si los ciudadanos somos los mandantes de los elegidos, y su génesis formal y material, ¿por qué ellos deben estar protegidos por fuero e inmunidad, que se vuelve casi siempre impunidad, de la que no gozamos los ciudadanos del común, sus electores?

¿Por qué si los concejales y diputados no gozan de ese beneficio, los miembros del congreso si?

Propongan, además, la abolición del fuero y de la inmunidad.

¿Si los procesos laborales, civiles y comerciales, en los que son parte los aforados e inmunes, se ventilan ante  la justicia ordinaria, por qué los penales no?

Propongan, honorables Senadores, a nombre del Centro Democrático, la prohibición absoluta a los contratistas con el Estado, de aportar en dinero o en especie,  a las campañas políticas de los partidos y de los candidatos a cargos de elección popular.

Concordante con esta prohibición  propongan legislación positiva que inhabilite de plena inhabilidad, a las personas naturales o jurídicas, que por si, o por sujetos interpuestos, pretendan contratar con el Estado.

Propongan la imprescriptibilidad de la acción penal para todos los actos de corrupción administrativa, legislativa o judicial y de particulares.

Propongan la persecución de todos los bienes fruto de la corrupción, estén en cabeza de los corruptos, o de testaferros, o de sus parejas, compañera o compañero permanentes y consanguíneos hasta en cuarto grado, parientes civiles y afines hasta el tercer grado. 

Propongan que los medios de comunicación no sean contratistas para hacer propaganda en pro del  gobierno de turno y, si la quieren hacer, que la hagan a título gratuito.

Propongan que los avisos judiciales se hagan a través de la gaceta o medio oficial de comunicación correspondiente.

En síntesis, presenten los proyectos que sean necesarios, para contener de manera eficaz todos las actos de corrupción administrativa, legislativa y judicial, y obvio, también los particulares corruptos.

Y,desde luego, denuncien como el más descarado y cínico de los actos de corrupción,  el gasto público que implicó la consulta frustrada, fracasada y derrotada, y que se deduzcan responsabilidades personales a sus promotores.

Patrióticamente,


PELOECAÑA

domingo, 26 de agosto de 2018





EL  IMPUESTO A LA RENTA PARA SUELDOS Y SALARIOS Y EL ARTÍCULO 25º DE LA CONSTITUCIÓN

Por Peloecaña

Dice el artículo 25º de la Constitución Política de Colombia: "Artículo 25º. El trabajo es un derecho y una obligación social y goza, en todas sus modalidades, de la especial protección del Estado. Toda persona tiene derecho a un trabajo en condiciones dignas y justas". 

Que sepamos, el gravamen  del fruto del esfuerzo humano, es decir el trabajo, no fue tema discutido y menos  acordado en los diálogos de La Habana.

Bien vale la pena enunciar y analizar jurídica y económicamente algunos conceptos inequívocamente ligados al trabajo; veamos: Trabajar es poner a producir el talento humano, físico o intelectual, para obtener un beneficio, generalmente económico, tangible de esa actividad.

Trabajo es la acción de trabajar.

La más connotada de las formas del trabajo se  produce mediante la existencia de una relación laboral, que para efectos legales está regulada por el Código Sustantivo del Trabajo, para el sector privado; y por el Derecho Administrativo, en el sector público.

Cuando se dan simultáneamente estos elementos: 

-. Prestación personal de un servicio, por parte de una persona que se denomina trabajador.

-. Para otra persona que se denomina patrono o empleador,

- Bajo la subordinación o dependencia del primero para con el segundo.

-. Y se reconoce una remuneración por ese servicio así prestado, existe la relación de trabajo, aunque se trate de disimular bajo otras apariencias contractuales; eso es lo que los juristas han dado en llamar "contrato realidad".

Cuando, mediante un acto administrativo reglado, se vincula a una persona, para que ejerza una función pública,  y esa designación es aceptada por el designado y se asume el cargo mediante la posesión del mismo, estamos frente a un servidor público o empleado estatal.

Desde el punto de vista económico y jurídico, la remuneración del servicio personalmente prestado, o  del empleo público, es lo que se denomina salario o sueldo, según el caso, y lo que los alcabaleros denominan, flamantemente, rentas de trabajo, sobre cuyo reconocimiento y pago recaen impuestos y tributos.

De todas las definiciones de renta no se puede concluir, en sana lógica, que salario o sueldo o mesada, son sinónimo de renta; muy otra  es la connotación de los dos conceptos y bien distinto sus significados, en gramática, en economía y en derecho.

Luego es perfectamente válido concluir que si el texto y el espíritu del artículo 25º constitucional citado es respetado, el fruto de la relación de trabajo y la paga del ejercicio de un cargo público, debe gozar de la protección especial del Estado y, por tanto, no pueden ser gravados con impuesto o tributo alguno, ni tampoco el reconocimiento de las pensiones por haber vivido, trabajado, devengado y cotizado durante el tiempo señalado por la ley. 

Los técnicos químicamente puros,  en asuntos de cualquier índole frente a la función del Estado, seguramente son buenos asesores, pero no siempre buenos ejecutores, porque adolecen de la sensibilidad social necesaria, para ser excelentes administradores.

En asuntos de resultado matemático, al señor Ministro de Hacienda la suma  del total global recaudado en cada ejercicio fiscal, le debe dar lo mismo, sin importar el valor de cada  sumando, pero en política social y en justicia distributiva, no se vale que los que más aporten sean los mas desfavorecidos, con el argumento de que son muchos.

Seguramente, en hacienda pública y en teoría tributaria, sea bueno rebajarle impuestos a los industriales y grandes empresarios, pero el valor de esas rebajas no debe salir de la clase media, ni del primer consumidor que compra la canasta familiar.

Hay que equilibrar la balanza tributaria siendo implacable con los evasores fiscales y con el gravamen a gastos no esenciales.




viernes, 24 de agosto de 2018





CÓMO DUELE COLOMBIA. Segunda parte.

Por Peloecaña

En el artículo anterior habíamos quedado en la protocolización de los partidos. Continuamos.

El Partido Liberal que apenas acababa de nacer, aún no se había destetado; nació el 16 de julio de 1848,  por iniciativa de sus jefes y con el respaldo de las sociedades democráticas, mayoritariamente integradas por  presuntos artesanos, creadas, orientadas,  dirigidas y tuteladas  por los jefes de entonces, decidió debutar públicamente en el acto de elección del Presidente de la República, entrando por la puerta de atrás a la historia de Colombia.

Las sesiones del Senado, sucedidas los días 6 y 7 de marzo de 1849, son los hechos más antidemocráticos, bochornosos y vergonzantes de nuestra historia republicana. Allí, una turba enardecida y previamente embriagada, tumultuosa y violenta, bajo la amenaza de puñales y garrotes, de manera intimidante, eligió el primer Presidente liberal de Colombia.

En esa sesión vergonzosa, en el último voto escrutado, el emitido por el Dr. Mariano Ospina Rodríguez, se leyó: " Voto por el general José Hilario López para que no sea asesinado el Congreso granadino". 

Sostiene el general Joaquín Posada Gutiérrez, eminente cronista e historiador cartagenero, testigo de los hechos acaecidos, que la constancia del voto de Don Mariano Ospina Rodríguez hubiera sido más digna de encomio si hubiera dicho: "Voto por el doctor Rufino Cuervo, aunque sea asesinado el congreso". Coincido plenamente con la apreciación del historiador.

CÓMO  DUELE COLOMBIA.

El actuante político liberal Dr. Rafael Pardo Rueda, hasta hace pocos días Ministro del gobierno saliente, ha escrito un voluminoso libro que tituló: La historia de las guerras, en el cual, con honestísimo rigor histórico, y corriendo todo el riesgo de ser descalificado por algunos de sus copartidarios, nos narra cómo mas de la mitad de las guerras que en Colombia ha habido, fueron iniciadas, propiciadas y casi siempre perdidas, por jefes liberales que se negaban a aceptar la vigencia de los gobiernos conservadores, constitucional y legítimamente elegidos.  Esto sucedió en la segunda mitad del siglo XIX .

Derrotado el Partido Conservador en 1930, accede al poder nuevamente el liberalismo y es elegido Presidente el Dr. Enrique Olaya Herrera.

Durante ese cuatrienio sucedió la guerra con el Perú; la ganamos en el campo de batalla y fuimos derrotados en el campo diplomático, perdimos el territorio que el dictador peruano Sánchez Cerro había invadido a Colombia, y para quienes amamos la verdad verdadera, aún está el eco de los memorables discursos de Laureano Gómez y Augusto Ramírez Moreno, el leopardo invicto, en el recinto del Congreso, fustigando a Olaya por la paz de los perdidos.

Cualquier parecido con la paz con la guerrilla no es casualidad, es la repetición de la historia con el protagonismo del mismo Partido.

Durante el mandato de Olaya Herrera también hizo carrera el reparto de la mermelada, para comprar las conciencias de quienes siempre la tienen en subasta; nació el lentejismo y lo que, en su momento, se llamó el romanismo; y hoy, una vez más, se repite la historia.

Luego vinieron: el gobierno de El Tío, con las matanzas de Gachetá y el viejo Caldas; los dos gobiernos de López Pumarejo, con los hijos del ejecutivo, la Handel, el crimen de Mamatoco y el golpe de Pasto; la llegada saludable y refrescante del Alberto LLeras Camargo; la presidencia de Ospina Pérez,  el 9 de abril de 1948, la reivindicación de su abuelo, con su constancia esa sí histórica, "Para la democracia colombiana, vale mas un Presidente muerto, que un Presidente fugitivo"; la elección de Laureano Gómez; el 13 de junio que trajo la dictadura de Rojas Pinilla, con SENDAS  y la Nena, Samuel Moreno Díaz, la matanza de la plaza de toros; luego la Junta militar; después el oasis del Frente Nacional y sus cuatro Presidentes; la guerrilla liberal con Guadalupe Salcedo, Dumar Aljure, Sangrenegra y Desquite, y Tirofijo, el cura Pérez, y como no podía faltar el guerrillero conservador, Efraín González.

Luego llegó al Palacio de San Carlos, Afonso López Michelsen, con la Hacienda de la Libertad, y dando un salto en la historia, el cuarteto fatídico, Santofimio, Samper, Serpa y Santos con los asesinatos de Luis Carlos Galán Sarmiento y Álvaro Gómez Hurtado y la fementida paz con la guerrilla.

CÓMO DUELE COLOMBIA.

Para terminar y cerrar con broche de latón, nos tenemos que tragar la rueda de molino del autor de la memoria histórica de Colombia que, enajenado, afirma que la violencia en Colombia nace con Laureano Gómez, la Iglesia Católica y el Partido Conservador. ¡Que cinismo!  

Pregunto: ¿Qué cuota de responsabilidad histórica le cabe a los autores intelectuales de la conspiración septembrina y a los electores de José Hilario López en el origen de la violencia partidista en Colombia?


jueves, 23 de agosto de 2018






CÓMO DUELE COLOMBIA. Primera parte.

Por Peloecaña

Colombia, mi patria, la tuya, la de todos, incluidos  los que la malquieren, cómo duele.

Es una herida en flor, lacerante y en salmuera desde sus albores republicanos, hasta nuestros días; siempre ha tenido maltratadores y dolientes, quizás por los últimos sobrevive, se niega a fenecer, no obstante la puñalada artera y permanente de parricidas insensatos.

La mermelada nació con la República, en el año de 1819 el Libertador, Simón Bolívar, expropió al sacerdote español urticante y fanático hirsuto realista, Don Pedro Martínez, su hacienda Hato Grande y se la adjudicó al General Francisco de Paula Santander, como reconocimiento y pago a sus servicios por la causa libertadora y éste, convencido de la grandeza de su esfuerzo, la recibió alborozado, convencido de  que se hacía justicia con tan benemérito patriota.

CÓMO DUELE COLOMBIA.

Años más tarde, pocos años después, mandó el mismo Padre de la Patria, a Don Francisco Antonio Zea, como embajador plenipotenciario a Londres, para que consiguiera créditos del gobierno Inglés, para sufragar los ingentes gastos de la nueva nación.

Este patriota epónimo cumplió su cometido y se pagó por la derecha la comisión que le pareció, lo que ocasionó la santa y justa ira del Presidente Simón Bolívar.

Don Francisco Antonio Zea es el más ilustre antepasado de quien fuera Ministro de Defensa del Presidente Samper, y que ya no en Londres, sino en  Cali, con los Rodríguez Orejuela, consiguió los fondos para la campaña presidencial y su comisión fue el mandato siniestro de Samper; ese descendiente, también prohombre, es nadie menos que Fernando Botero Zea. 

CÓMO DUELE COLOMBIA.

Después vino la noche septembrina. 25 de Septiembre de 1828 hace ya casi 190 años; los santanderistas indignados porque el 27 de agosto de 1828 Bolívar se había declarado Dictador, resolvieron eliminarlo para que Santander, el vicepresidente constitucional, accediera a la Presidencia.

Ese fue el episodio precursor del nacimiento de los dos partidos tradicionales en Colombia. La simiente la sembraron Santanderistas y Bolivarianos.

Nace el Partido Liberal colombiano, el 16  de julio de 1848, y su acta de fundación, es el manifiesto político del conspirador septembrino Ezequiel Rojas.

A la otra orilla del rio de la historia política colombiana, aparece otro fervoroso  amigo del Hombre de las Leyes, también conspirador septembrino, Don Mariano Ospina Rodríguez, quien arrepentido se mancomunó con Don José Eusebio Caro, y los dos fundaron el Partido Conservador, y así lo proclamaron, el 4 de octubre de 1849; nace oficialmente el Partido Conservador Colombiano.