domingo, 31 de julio de 2016



                                   


LA MINISTRA DE EDUCACIÓN 

Por Peloecaña 

Desde  hace milenios, cuando nuestros aborígenes primigenios pasaron el Estrecho de Bering para poblar América, continuando con Rousseau  y su Emilio, sin omitir a Don Francisco A. Moreno y Escandón, desde luego sin dejar de lado  a Pestalozzi, Jean Piaget, a María Montessori, a la Misión Alemana traída por el Gobierno Conservador que fundó el Instituto Pedagógico Nacional, precursor de lo que es la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, a Gabriela Mistral y sin ignorar a Don Agustín Nieto Caballero, nunca había habido personaje alguno al que Colombia le debiera tanto en el campo educativo público y privado como a la actual Ministra de Educación Nacional.

Como tenía mis dudas para llegar a esta conclusión, hube de analizar la gestión de antecesores ilustres de la Ministra, que pasaron por esa cartera y pensé que nada más justo que comparar su gestión con la de los doctores Jorge Eliécer Gaitán y Luis Carlos Galán Sarmiento.

La administración de los dos ilustres colombianos, los dos mártires de la Patria, no se puede comparar con la de su copartidaria, la Ministra/o Parody, dado que las ejecutorias del primero no registran en los archivos históricos de ese Ministerio; los datos que se refieren a las realizaciones del doctor Galán, como rector  de la educación colombiana, marcan como hito de su desempeño la circunstancia excepcional de haber firmado como ministro su propio diploma de abogado, otorgado por la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

Ante tan contundente realidad, hube de aceptar que nunca antes a nadie en la historia de la humanidad se le había ocurrido impartir instrucciones oficiales de carácter coercitivo, que dispusieran la unisexualidad, o de pronto la bisexualidad, en los baños de centros educativos, cualquiera que sea su categoría, para todos los docentes y discentes de este país.

La medida es antológica y escatológica, si nos remitimos a la segunda acepción que trae el Diccionario de la Lengua Española: " Escatológica: adj. Perteneciente o relativo a los excrementos y suciedades". 

Decía que tal decisión no puede pasar desapercibida, dada su trascendencia como antecedente histórico; es la primera vez, desde que el ser humano existe, que se intenta modificar una tradición, hasta ahora intocada, que los hombres orinemos de pie y las mujeres acurrucadas, en aras de la igualdad de género.

Imagínense el paso siguiente;  es obvio, dado el diseño de los artilugios propios de tan prosaica actividad. Desde ahora quienes tengan anatomía masculina han de intentar, hasta que se acostumbren, orinar acurrucados; raro, pero menos difícil que la nueva práctica que les va a corresponder a la mujeres, orinar de pié. 

Entonces, si los negociadores de la paz en La Habana,  santistas y paramilitares de las FARC, quieren  dar ejemplo de vida, deben Timo y Santrich, el Paisa y congéneres,  por un lado y por el otro, el doctor de la Calle y Jaramillo y los generales Mora Rangel y Naranjo orinar acurrucados y Tanja y Piedad Córdoba,  lo harán de pie.

¡Viva la igualdad parodyana!


jueves, 28 de julio de 2016




CARTA ABIERTA DEL 2 DE JULIO DE 2015


Quiero escribir esta carta abierta a los doctores Martha Lucía Ramírez, Andrés Pastrana y Álvaro Uribe, esperanzado en acertar cuando creo que mis motivos  son compartidos por muchos colombianos.

Doctora Martha Lucía, usted es la representante más autorizada de mi Partido Glorioso, mi Partido Azul Conservador, por eso la considero la más valida destinataria de mis inquietudes y la legítima depositaria de ellas.

Su condición de Ministra de Defensa del gobierno del doctor Álvaro Uribe Vélez, ministra leal, eficiente y eficaz en el desempeño de las funciones propias de su cargo, sus ejecutorias en el panorama político nacional, y lo que usted significó para la militancia honesta del conservatismo, al asumir la candidatura del partido en el último debate electoral presidencial, me llevan al convencimiento de acertar cuando me  tomo la licencia de hacerla válida interlocutora de este conservador, a quien le duelen la nación, la patria y el país.

Este no es un dolor masoquista ni gratuito; lo causan las felonías consuetudinarias y universales de quien nos desgobierna, desde hace más de cuatro años, y su incapacidad demostrada hasta la saciedad de no acertar en la dirección del Estado.

Tampoco es un sufrimiento sin causa la frustración de padecer y ver cómo la justicia no es pronta, ni cumplida y, por ende,  no es justicia.

El Derecho en Colombia no es más que un mero registro histórico, pues los jueces y la fiscalía asesinan todos los días la Constitución, la legalidad y la justicia cuando han puesto todo su empeño en colocarse al servicio de intereses políticos de secta, de lo cual los máximos exponentes son ellos mismos y el colectivo de abogados marxista, y sus víctimas,  el resto la sociedad colombiana.

Los partidos políticos representados en la Mesa de Unidad Nacional carecen de cerebro y corazón y los reemplazaron, como único factor de vida, por el aparato digestivo, parecido al de los rumiantes, con varios estómagos para digerir mermelada y prebendas de barriga.

Para adobar más olfativa y gustativamente el opíparo banquete, hoy la presidencia del Partido Conservador la ejerce el yerno del jefe del liberalismo, y las personas con sociedad conyugal vigente, sabemos, cómo las decisiones más importantes para la familia se toman en el tálamo nupcial.   

Por eso doctora Marta Lucía, la invito respetuosamente a seguir siendo la estrella polar que alumbra el camino del Partido de Caro y Ospina.

Por favor no se deje guiar por el canto de sirena que, de manera engañosa, a algunos los hace creer que ser solidarios con la paz de Santos es querer la paz; hacerle eco y cantar al ritmo de esas sirenas es la mejor manera de no querer la paz; o dicho de otra forma, es la mejor manera de caer en las redes de las FARC y de los fementidos acuerdos de  la mesa de La Habana.

Es otorgar, por activa o por pasiva,  patente de corso y sentimientos de solidaridad a todos lo vejámenes que significan las voladuras de las torres de energía, de los oleoductos, el sembrado de minas antipersonas, el secuestro de menores, el asesinato de soldados y policías y todos los actos terroristas que ejecuta la guerrilla.

Doctora Marta Lucía, no hay un solo colombiano que no quiera la paz, pero como la excepción confirma la regla, los malquerientes de la paz hay que buscarlos en La Habana; dejémosle ese deshonor al régimen y  a sus voceros. 

Doctor Andrés Pastrana Arango, para algunos casi más difícil  que ser conservador es ser pastranista; para mi no;  me ufano de mi conservatismo y, desde luego, de mi pastranismo, porque si bien es cierto que el Partido Conservador no sigue hombres sino ideas, a los hombres que son figuras beneméritas de la colectividad hay que expresarles nuestra solidaridad.

Como los medios de comunicación, adeptos y adictos al régimen no pudieron combatirlo por deshonesto y corrupto, dado su comportamiento público y privado absolutamente pulquérrimo, sabedores del rechazo general a la guerrilla, entre los colombianos, decidieron acusarlo de haberle entregado Colombia a las FARC en el Caguán. ¡Nunca ha habido falacia mayor!

Usted se jugó en paro a una promesa de campaña: hacer la paz; y la guerrilla, como siempre, le mintió al país desde el primer momento, desde cuando "tirofijo" dejó la silla vacía, el día en el que se iniciaban los diálogos de paz.

Doctor Pastrana, usted se jugó entero por la paz, sin ambages ni restricciones, sin cálculos de tahúr; tan grandes fueron los riesgos asumidos, que sacrificó en ese afán por la paz a un gran colombiano, su Ministro de Defensa, que se oponía al despeje de El Caguán. Sólo Dios y usted saben cuánto le ha costado el sacrificio de Rodrigo Lloreda Caycedo.

Comparar su proceso de paz con el del actual mandatario, es necedad. Los áulicos de Santos no tienen autoridad moral, ni siquiera para intentarlo.

Pero antes también puso toda la carne en el asador, cuando  trató de desenmascarar al más repugnante de todos los políticos, después del Presidente Santos; el que convirtió a Colombia en una narcodemocracia, y que hoy es señalado como coautor intelectual del magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado.

Usted vio con buenos ojos la elección de Álvaro Uribe Vélez como su sucesor y, sin duda,  desde su gobierno se apoyó esa elección.

Usted logró la recertificación de los EE.UU. para Colombia, y es de su autoría el Plan Colombia, que le permitió al presidente Uribe modernizar las fuerzas armadas, dignificarlas y hacer realidad positiva la lucha contra las espeluznantes garras de los narcotraficantes y su siniestra empresa. 

Usted es un personaje de peso específico en el ámbito internacional, probado y demostrado hasta el cansancio, lo que le ha dado autoridad moral y política para enfrentar los atropellos contra la democracia, en Venezuela.

Por todos esos alamares, bien ganados y, desde luego merecidos, nos duele verlo compartir estrados al lado del Presidente Santos; usted no necesita darle pábulo a los medios gobiernistas, para demostrar que es amigo verdadero de la paz.

Cuando usted, doctor Pastrana, se sienta en actos oficiales al lado del tahúr que funge de Presidente se está colocando a su altura y le está dando la bendición al secretario de Unasur, y está avalando la complicidad de este gobierno con el gobierno dictatorial de los herederos de Chávez

Tampoco es visto con buenos ojos su ignorancia deliberada de la existencia de presos políticos en Colombia; todos son ciudadanos ejemplares; el régimen les cobra el solo hecho de haber sido colaboradores de los gobiernos del Presidente Uribe; ni menos son bien vistos sus comentarios ácidos y tendenciosos, cuando califica sesgadamente a esos presos políticos; esas actitudes, son sombras que opacan su grandeza.

Por ser todos esos personajes notorios en la vida nacional, que están pagando el delito de ser uribistas, es de suponer que usted los conoce a todos y que, por tanto, sabe de su hombría de bien.

¿No sería bueno visitarlos y brindarles también su solidaridad? Bríndele a Santos la posibilidad que impida su visita. 

Estoy cierto de que la incongruencia no es pecado del que se le pueda acusar válidamente a usted.

Doctor Álvaro Uribe Vélez, intentar hacer su apología es necio; el país lo conoce desde hace tiempos y todos sabemos que sus detractores son todos resentidos o enmermelados, y sus admiradores y seguidores lo somos por su talante, porque usted encarna todo lo bueno que el país está perdiendo y que quiere recuperar.

Como usted está por encima del bien y del mal y sus actos tienen como único motor su entrañable amor a Colombia, comedidamente impetro que desde ya inicie las diligencias que sean pertinentes para configurar una alianza por la paz y la justicia, hoy tan necesarias como ausentes, por la realización de la justicia social y la prevalencia del Estado de Derecho.

Si se logra ese acuerdo de voluntades, en torno a todo lo anterior, para que sea un auténtico propósito nacional, entre ustedes tres, sin que haya renuncias a militancias  ni a metas, el camino a la salvación de la Patria será mas cierto y alcanzable. 

Atentamente, 

Peloecaña.

2 de julio de 2015.


sábado, 23 de julio de 2016



RÉPLICA A DOÑA LUCY NIETO DE SAMPER

Por Peloecaña

La destacada columnista de El Tiempo, en su artículo de hoy, expone su opinión personal y subjetiva relacionada con las razones que la asisten para recomendar votar el SI en la consulta plebiscitaria que se vislumbra.

Como en su escrito hace alusión a quienes estamos en la orilla opuesta a sus preferencias, considero, con todo respeto, que tal alusión me otorga el derecho inalienable a replicarle; por eso me voy a referir, párrafo por párrafo, a sus comentarios.

Doña Lucy, una cosa son los intereses de los paramilitares de las FARC y otros bien distintos los del país; los subversivos todos los días nos lo recuerdan. Por eso yo voy a votar NO cuando sometan al escrutinio popular el plebiscito de Santos; por eso no voy a apoyar lo que en La Habana han negociado los doctores de La Calle y su equipo de negociadores que representan a este gobierno.

Como usted lo afirma, el trabajo de entregar a la subversión el futuro de nuestro hijos y el de sus hijos, nuestros nietos ha sido inmenso,  pero jamás abnegado; ¿podría decirnos, señora de Samper, qué sacrificio han hecho de su voluntad, de sus afectos, o de sus intereses por el bien de Colombia?

¿Acaso el doctor de La Calle y su equipo están alojados en una humilde vivienda de un barrio proletario de La Habana? ¿Acaso duermen en cama dura y deben hacer fila con la consabida libreta de los víveres, para proveerse de alimentos o de elementos de aseo como le toca a la mayoría de la población cubana?

Como su interés, el de los doctores de La Calle, Jaramillo, el General Mora Rangel es eminentemente altruista, ¿su gestión es desinteresada y ad honorem?

Si al doctor de La Calle le brindan la candidatura presidencial oficial del régimen FARC-Partido Liberal, ¿se abstendrá de aceptarla y la privará a usted, señora, del honroso honor de  votar por él? Eso de la abnegación merece seria revisión.

Otra verdad de puño que usted afirma es la que sostiene que  el grupo paramilitar de las FARC que "durante mas de 60 años", se ha dedicado "...matar, herir e incapacitar compatriotas, ...destruir pueblos, reventar oleoductos, derribar torres de energía, etc., etc.". ¡Verdad incontrastable!; y no va a entregar las armas porque las necesita para continuar su  actividad más lucrativa, el narcotráfico.

En estos días, una periodista entrevistó al nuevo mejor amigo del régimen y comandante de los paramilitares de las FARC, alias timochenco; esa entrevista fue viral, como se dice ahora, en las redes sociales, y cuando la entrevistadora le preguntó a don timochenco si iba a pedirle perdón a las víctimas de la guerrilla, éste contestó que no tiene por qué pedirle perdón a alguien, porque pedir perdón es arrepentirse y él no se arrepiente de nada de lo que ha hecho, porque su conducta es fruto de sus convicciones.

Doña Lucy, más claro no canta un gallo. Creerle a los paramilitares de las FARC si es de buena fe, es un claro signo de ingenuidad, rayano con la idiotez; si es de mala fe, es estar en la misma cloaca de inmoralidad y cinismo. Cada quien decide donde ubicarse.

Señora de Samper, quienes hemos decidido votar NO, no le tememos a que nos cuenten; nos preocupa que no nos cuenten bien.

Si las autoridades electorales nos dan plenas y ciertas garantías de la veracidad del escrutinio y si las armas de la subversión y el poder corruptor del régimen son depuestos, desde ya anunciamos el acatamiento irrestricto del resultado electoral, cualquiera que sea y, desde luego, esperamos la misma conducta de los amigos del SI.

El antisantismo nacional es una realidad incontrastable; eso lo sabe y lo ha experimentado el Presidente, siempre que se presenta en público o en recintos a los que hay libre acceso, lo mismo, cuando lee o le leen las encuestas.

Todos estamos en libertad de emocionarnos por lo que creemos que merece esa sensación tan placentera y saludable;  ¡que tal que no!