martes, 28 de diciembre de 2021

 




PETRO Y EL PUEBLO QUE DICE DEFENDER

 

Por Peloecaña

 

Gustavo Petro Urrego es conocido de todos sus seguidores y contradictores, y para nadie es garantía de buen gobernante y, mucho menos, de persona coherente con lo dice creer y lo que practica.

 

Dice ser el vocero más autorizado de los trabajadores colombianos, pero su partido, el M19, asesinó a uno de los más connotados líderes de la clase obrera, José Raquel Mercado, y su cadáver fue abandonado en la vía pública en predios del parque el Salitre de Bogotá.

 

Consecuente con esas prácticas antiobreras va a traicionar a los líderes y socios de Fecode, porque debe ser consecuente con sus jefes del régimen cubano, del de Venezuela y, obvio, con el sistema oprobioso que impera en Nicaragua.

 

Ojo militantes y dirigentes de Fecode; después no digan que no se les advirtió.

 

En ninguno de esos tres países hay sindicatos ni grandes ni chicos. El Estado allí es absolutamente incompatible, con esas asociaciones de trabajadores y, si ganara Petro la Presidencia de la República, chao el sindicato de maestros.

 

Como militante guerrillero tiene en  su conciencia la muerte de muchos de sus conciudadanos.

 

Como es marxista leninista, para él la religión es el opio del pueblo; ojo monseñores proclives a sus aspiraciones y simpatizantes de su persona, v. gr. el arzobispo de Cali y todos los seguidores de la Teología de la Liberación.

 

Por beber de la misma fuente ideológica, fiel al Manifiesto Comunista proclamado en Londres en 1848, por Marx y Engels, tampoco cree en el concepto Patria, porque esa proclama dice que la Patria no existe, que es un invento de la burguesía para mantener sojuzgado, oprimido y explotado al proletariado y a la clase trabajadora.

 

Como todos sus pares, en América, dicen ser comunistas, pero viven como capitalistas salvajes, ropa y calzado de marca, de miles de dólares, que nunca sus electores rasos podrán vestir ni calzar.

 

Como gobernante, ya lo conocemos, cuando mandó en Bogotá saqueó el erario distrital, compró una auténtica chatarra que le permitió convertir la capital colombiana en el más extenso basurero del país, e hizo de la institucionalidad la más inmunda y pestilente de las cloacas.


Cuando fue sancionado con fundamento en la Constitución y en la ley, por su conducta abierta y descaradamente contraria a la juridicidad, acudió a la Corte Interamericana para que, en fallo vergonzoso, fuera absuelto por jueces venales y politiqueros, iguales a él.

 

Y manteniendo siempre la misma línea de conducta, ni siquiera se sonrojó cuando fue filmado recibiendo costaladas de plata, en la oscuridad, medio adecuado para la criminalidad.

 

¿Y qué nos está ofreciendo como programa de gobierno? Solo incertidumbre, temor y desfachatez y prácticas inaceptables y absurdas, que lo único que nos garantizan es llegar prontico a los niveles de pobreza social y moral que padece Venezuela, con un salario mínimo actual, igual a $10.000.oo colombianos.

 

¡Qué enfermedad mental padecen sus seguidores y electores! ¡Por Dios Santo!

 

 

domingo, 5 de diciembre de 2021

 

                                                                         


           



EL DOCTOR ÁLVARO URIBE VÉLEZ DEBE ENCABEZAR LA LISTA AL SENADO POR EL CENTRO DEMOCRÁTICO

 

Por Peloecaña

 

La circunstancia histórica de ser cabeza visible y protagonista preeminente de la política implica asumir actitudes y compromisos ineludibles, por onerosos y difíciles que sean.

 

El doctor Álvaro Uribe Vélez es hoy la figura más señera y más connotada de la política colombiana, es un hecho notorio que, por tanto, no admite prueba en contrario.

 

La historia universal está llena de ejemplos de íconos que tuvieron que padecer vicisitudes enormes y penas sin cuento.

 

Julio César tuvo que soportar la traición de su hijo Bruto, que participó activamente en su asesinato y que dejó, para la posteridad, su constancia histórica: "Brutus, tu quoque fili mi?".

 

Napoleón, después de ser el astro rey de su época, tuvo que padecer la derrota de Waterloo y soportar su suerte adversa en la isla de Elba.

 

El Libertador Simón Bolívar vivió sus últimos momentos en San Pedro Alejandrino, traicionado por casi todos sus beneficiados y su devenir en el ocaso de su vida fue magistralmente descrito por Gabo, en su libro, El Hombre de las mil Dificultades.

 

El doctor Laureano Gómez Castro, luchador indeclinable, tuvo que soportar la inclemente y calumniosa pluma de Calibán, el abuelo del más ladino de todos los que en Colombia han ejercido la política, en su Danza de las Horas, pero no periclitó. Su última obra, en beneficio de la patria, fue pactar el Frente Nacional, con Alberto LLeras Camargo y, desde luego, con el aporte valiosísimo de otros insignes compatriotas.

 

El doctor Álvaro Gómez Hurtado recorrió su senda política por el más enrastrojado y espinoso de los caminos, pero siempre su grandeza estuvo fuera de toda duda y la encumbró, aún más, su sacrificio inútil, porque de él se puede repetir lo que el cura de Choquehuanca le dijo al Libertador: "Con los siglos su gloria crecerá como crecen las sombras cuando el sol declina".

 

El doctor Álvaro Uribe Vélez es patrimonio indudable de todos los colombianos decentes y de bien; por tanto, no puede renunciar a ser la cabeza de la lista al Senado, por su partido, el Centro Democrático, por la que votaremos no solo sus copartidarios sino también los colombianos que vemos en él, el mejor abanderado de la causa de la democracia, tan amenazada hoy.

 

Los embates de tanto chisgarabís, que pretende tener renombre, atacándolo inmisericorde y alevemente, ni las decisiones contra derecho, que enlodan y avergüenzan la juridicidad, no son razón aceptable para que decline continuar en la liza.

 

Ahora es el momento de que no sea lo que diga Uribe; llegó la hora de que sea lo que digamos sus electores.

 

Primero muerto que descolorido. Usted, doctor Uribe Vélez no tiene talante de desertor.  Perdone la crudeza de la expresión.