lunes, 26 de septiembre de 2016





LAS MENTIRAS DEL RÉGIMEN

Por Peloecaña

La ausencia de la verdad ha sido la impronta y el modus operandi del  régimen y, con el imperio de la mentira, hemos tenido que padecer y soportar todas las humillaciones y depredaciones que nunca jamás democracia alguna haya tenido que vivir.

El 7 de septiembre de 2010, un mes después  de posesionarse, el Presidente Santos envió, a través de su amigo Henry Acosta, una  misiva a los comandantes guerrilleros   de las FARC, Alfonso Cano y Pablo Catatumbo, en la que les anunciaba su decisión irrevocable de iniciar los diálogos de paz de La Habana, y los advertía de que no hicieran caso de las manifestaciones de su gobierno que tuvieran que ver con el tema y que fueran en contravía de lo que su mensaje decía.

Desde luego, el Presidente Santos no había redactado su nota el mismo día de su fecha; el asunto ya había sido repensado con bastante antelación y la escogencia de la sede de los diálogos ya había sido tomada; lo demás fue obra de carpintería.

¡Qué insolvencia moral tan asombrosa! A pesar de sus promesas, el gobierno no dudó en eliminar a Alfonso Cano, porque la salud del acuerdo lo requería.

Todas las veces que fue requerido por el Presidente Uribe y por quienes se oponían a esos diálogos, el Presidente Santos desmintió esas versiones; ¡aparte de mentiroso, cínico redomado!

Y como lo que mal empieza mal acaba, algo construido y cimentado sobre la mentira, debe seguir siendo levantado sobre mentiras, muchas hiladas de mentiras:

Por ejemplo, se acomodó la Constitución a los intereses del proyecto Santos-FARC, y como el sapo de imponer los acuerdos a la brava era bien difícil de deglutir sin consultar la opinión popular, se inventaron el plebiscito; pero como el éxito del resultado final de esa consulta era predecible, modificaron el régimen porcentual exigido como umbral, para la validez de la consulta popular, reduciéndolo de mas de la mitad, a un raquítico 13%.

Y como la Corte Constitucional, cuando declaró la constitucionalidad de la ley del plebiscito, le señaló al gobierno la obligatoriedad de una pregunta clara a los electores,  el prepotente y reyezuelo mandatario le replicó así a la Justicia Constitucional: En el plebiscito el presidente pregunta lo que le dé la gana.

Si hay alguien que no pueda hacer lo que le de la gana, en materia jurídica institucional, es el Presidente de la República; por algo el día de la posesión ante el Congreso reunido en pleno, jura a Dios y promete a la Patria cumplir la Constitución y la ley.

Sin embargo el Presidente Santos hizo la restricción mental: como yo soy marxista y los marxistas somos ateos, es decir no creemos en Dios, el juramento me vale m...da.

Como yo soy marxista, dice el Presidente Santos, continuando con su restricción mental,  y el Manifiesto Comunista, redactado por Karl Marx y Friedrich Engels, publicado en Londres el 21 de Febrero de 1848, dice que la Patria no existe, que ese valor es un embeleco de la burguesía para continuar sometiendo al proletariado, también me vale lo mismo que el juramento, la promesa hecha a lo que no existe: Dios y la Patria.

Y de esa desfachatez y de ese desprecio olímpico a la institucionalidad, a la Constitución, a la ley, a la juridicidad y al Derecho son cómplices todos los congresistas de la mesa de la unidad nacional y algunos de los miembros dizque de la oposición, los jueces marxistas, los paniaguados del gobierno y todos los medios de comunicación enmermelados.


Menuda carga la que ha de soportar el nuevo Presidente de Colombia, cualquiera que sea el elegido, para gobernar un pais quebrado moral, económica e institucionalmente.

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