lunes, 6 de abril de 2020






LOS  FALSOS POSITIVOS

Por Peloecaña

Según los entendidos,  falsos positivos son verdades aparentes generadas en información no equivocada, sino ajena a la verdad. Existen en estadística, en medicina, en informática y, especialmente, en la historia.

En Colombia los militantes de la izquierda marxista y los dolientes de las víctimas dizque inocentes, como en el caso de Soacha, con la colaboración de la prensa sesgada y comprometida contra alguien, decidieron que en el país los únicos involucrados en falsos positivos, han sido militares activos o policías.

Es posible que haya casos que tipifican esta manera antijurídica e inmoral de proceder, pero no son todos los denunciados como tales.

Si los estudiosos del tema han llegado a la conclusión académica que se dan en áreas diferentes a la de los procedimientos militares y de policía, conclusión lógica y cierta, por eso me voy a referir a algunos casos concretos.

Sin duda es un falso positivo, desde luego el más protuberante y notorio, la exigencia del cumplimiento de Los Acuerdos de La Habana, pactados entre la guerrilla de las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos, dada la voluntad inexistente de la insurgencia comunista, de pactar la paz con el gobierno colombiano. El resultado de ese pacto, es una ejecución extrajudicial, cometida a nombre de la armonía y la justicia social. 

Demostración de esa mala fe, es la continuación de dos de los más distinguidos negociadores de esos acuerdos, en el narcotráfico y en la lucha armada, alias Iván Márquez y alias Santrich, los dos protegidos con el manto de sus copartidarios comunistas Nicolás Maduro y su combo.

Las mal llamadas disidencias, mejor denominadas desobediencias, son otra prueba de la existencia incuestionable de ese falso positivo, los  erróneamente  conocidos como Diálogos de La Habana, porque, antes que acuerdo entre opiniones diferentes, fueron un monólogo y una pantomima repugnante.

Otro falso positivo, que bien puede considerarse como el epílogo del monólogo habanero, es el desconocimiento del resultado del plebiscito, del 2 de octubre de 2016, que arrojó como decisión final el triunfo del NO, nítido y rotundo, que hace  inviables los famosos acuerdos.

La ejecución, sin fórmula de juicio de la voluntad popular, es palpable y motivo de vergüenza democrática, porque nadie, por encumbrado que sea y porque haya sido adalid del voto NO, puede alegar personería legítima, para festinar lo decidido por la mayoría de los colombianos,  al respecto.

Otro falso positivo, es la decisión del Congreso Colombiano de desconocer ese resultado y asumir la facultad inconstitucional y, por tanto, ilegal de resucitar el nonato, de manera ladina, y en nombre de la paz, aprobar medidas tan nefandas y vergonzosas, como la de regalarles a miembros de las Farc unas curules en el Congreso, cuando la Constitución, en su artículo 132º, dice que los senadores y representantes son elegidos y el artículo 133º del mismo Estatuto consagra que esa elección debe ser directa.

Esa es otra ejecución, sin fórmula de juicio, para producir otro resultado falso y que atenta contra elementales principios de constitucionalidad; en consecuencia, también un falso positivo.

De igual manera, es un falso positivo la creación de la mal llamada Justicia Especial para la Paz, JEP, de origen espurio y exótico y, por tanto, inadmisible en un Estado de Derecho.

¿Cuándo en la Historia Universal ha existido un solo Estado que permita que los integrantes de sus tribunales de justicia sean escogidos por personas o instituciones extrañas  a las autoridades nacionales competentes para serlo, circunstancia que agrava la humillación cuando los nominadores de esos jueces son extranjeros? Es otra ejecución, sin fórmula de juicio, que lesiona gravemente la dignidad y la soberanía nacionales; por ende, otro falso positivo.

Falso positivo, el proceso en la Corte Suprema de Justicia contra el Magistrado Pretelt, quien, en juicio eminentemente político, ha sido sometido al escarnio público, sobre bases sin sustento real y con apariencia de verdades como en todo falso positivo.

Más falsos positivos, los casos de juicios políticos contra los dirigentes conservadores Luis Alfredo Ramos Botero y Andrés Felipe Arias Leiva, quienes, también sin formula de juicio y por dilación e inobservancia de los términos judiciales y por la negación del principio procesal de la doble instancia, continúan el primero subjudice y el ultimo en la cárcel con violación  flagrante de sus derechos. Falsos positivos, ¿si o no?

¿Quieren más falsos positivos? La negación u omisión del gobierno actual de cumplir el resultado del plebiscito, como lo exige la Constitución y la negativa del gobierno del Dr. Duque, de fumigar con glifosato los cultivos de coca, a pesar de estar confirmado científicamente que su uso no es nocivo para la salud humana. ¡Oh! también falso positivo.

Un falso positivo, cometido de manera continua y permanente, por el Senador Cepeda, el comunista que, como "perro canequero" al decir de William Calderón, o como rata de alcantarilla, abusando de su condición de senador, va por las cárceles buscando testigos falsos, para que a cambio de la promesa de beneficios judiciales, declaren lo que el parlamentario quiere, para enlodar y calumniar al expresidente Álvaro Uribe Vélez y a su familia, y convertirlos en sindicados de varios delitos, que  magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia han avalado como pruebas idóneas a sabiendas de que constituyen, sin duda, falsos positivos. 

Y también son las informaciones sesgadas y desorientadoras que todos los días entregan a la sociedad los medios de comunicación y las redes sociales, típicos casos de falsos positivos.

Falsos positivos, las declaraciones descaradas y cínicas que un personaje funesto, como Ernesto Samper Pizano da al clérigo De Roux, (traducido literalmente del francés: por rojo).

Cabe anotar, que en los ocho años del gobierno Santos no hubo falsos positivos.



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