lunes, 6 de septiembre de 2021

                                                                        

                                                                            




 ANDRÉS PASTRANA ARANGO

 

Por Peloecaña

 

La intervención del expresidente Andrés Pastrana Arango, ante la Comisión de La Verdad, causó todo un terremoto político y reactivó la memoria de todos los colombianos.

 

La exhibición ante esa sucursal de los acuerdos de La Habana del original de una carta firmada por los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela eliminó, de manera patética, el interregno existente entre el famoso proceso 8.000 y la fecha de la comparecencia del doctor Pastrana ante el cura De Roux  acabó la solución de continuidad y, de nuevo, se puso en entredicho la insolvencia moral del narco presidente y de algunos de sus encubridores.

 

El silencio sospechoso y cómplice del expresidente Gayviria, perdón Gaviria, y de otros cacaos del partido de los dos, Samper y el papá de Simoncito, también salió a la palestra amplificado al máximo de decibeles de la arena política nacional.

 

Andrés Pastrana Arango ha sido protagonista de primerísima línea, donde quiera que ha actuado en su vida pública, y en la entrevista concedida en estos días a María Isabel Rueda pone, como es su talante, los puntos sobre las íes.

 

Siempre ha tenido detractores de todos los tamaños; por ejemplo, el Director del programa radial La Hora de la Verdad siempre lo ignoró, a pesar de haber sido colaborador definitivo para la elección del doctor Álvaro Uribe Vélez y, además,  le entregó el día de su posesión del primer mandato los frutos del Plan Colombia, que le permitieron al Gran Colombiano avituallar y rearmar el ejercito colombiano, para su exitoso desempeño, como ejecutor de la Seguridad Democrática.

 

Consciente de su valía como hombre que se mueve como pez en el agua en las más altas esferas de la política universal anticomunista, el doctor Uribe tuvo el acierto de designarlo Embajador en Washington, cargo que desempeñó con plena solvencia integral, mientras lo ejerció, hasta que el presidente Uribe cometió una de sus equivocaciones, nombrar a Ernesto Samper Pizano como embajador en Francia, habiéndose quedado con el pecado y sin el género, porque el gobierno francés no le dio el beneplácito al narco presidente.

 

Esa bofetada del nombramiento frustrado provocó, como debía ser, el retiro de la embajada americana del doctor Pastrana Arango, pero él, como siempre, noble y generoso con quien se lo merece, ha sido el aliado fiel al doctor Uribe y, entre otras victorias democráticas, juntos lograron la presidencia del gobernante actual y, sin duda, esa alianza positiva y patriótica seguirá en firme, para evitar el colapso de la democracia en Colombia.

 

El cataclismo de la entrevista concedida a María Isabel provocó el enojo del exministro Rafael Pardo, quien ripostó tildando de mentiroso al expresidente Pastrana.

 

El doctor Pardo queda notificado de que el expresidente que sucedió a Ernesto Samper nunca miente. 

 

Revisando su quehacer político, encontramos que el doctor Pardo fue peón de estribo de Juan Manuel Santos, y para llegar a esas indignidades hay que ser mentiroso obsesivo compulsivo y consuetudinario, como el nieto de Calibán.

 

Bien lo dice, en el reportaje aludido, el doctor Pastrana Arango que el funesto mandato de Samper ocupó a fondo todo el aparato estatal para escudriñar la vida pública y privada de su ilustre sucesor, sin lograr la más mínima mácula que enrostrarle.

 

Ojo doctor Pastrana, cuídese al máximo, no olvide el magnicidio del doctor Álvaro Gómez Hurtado; el narco presidente es hoy obsecuente defensor de las famosas disidencias.

 

 

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