sábado, 8 de julio de 2017






¿EL CENTRO DEMOCRATICO  CAMPO DE PARACAIDISMO?

Por Peloecaña

Ante la avalancha anunciada de militantes del Partido de la U y del Partido Conservador hacia las toldas del Centro Democrático, quiero dejar constancia de mi punto de vista al respecto.

Por la calidad personal de los mutantes, hay motivos suficientes para pensar que, si la versión es cierta, podemos encontrarnos ante un fenómeno de infiltración, cuya táctica está plasmada secularmente con la narración episódica de la Guerra de Troya, primero por Homero en la Odisea y, más tarde, por Virgilio en la Eneida.

Los amigos del régimen, convencidos de la fortaleza moral y política del Centro Democrático, tienen como objetivo primordial derrotarlo a como de lugar y al precio que sea.

Lo han sitiado durante más de 9 años, el mismo tiempo que duró el asedio de los griegos a la fortaleza troyana, y como sus intentos han sido infructíferos ahora son partidarios de repetir la astucia de los atenienses, infiltrando al Partido que cuenta con más seguidores y militantes y, una vez lograda su felonía, derrotarlo desde adentro.

Están ahora anunciando los sitiadores que acudirán humildes y con el rabo entre las piernas, a apostatar de sus partidos ante el sumo sacerdote del Centro Democrático, el doctor Álvaro Uribe Vélez, para recibir su unción y ser consagrados nuevos  caballeros de la agrupación política de la que tanto han denostado.

El doctor Uribe con su generosidad. a veces rayana en ingenuidad, anuncia la posibilidad de alianzas del Centro Democrático con integrantes de la mal llamada "izquierda democrática". Respetuosamente me permito replicarle, evocando a Jorge Eliécer Gaitán,  "mamola”, doctor Uribe.

Si alguno de los miembros del Partido de la U o del conservatismo enmermelado  promete hacer votos de pobreza, castidad y obediencia, para ser recibido en la Gran Alianza por Colombia, yo le exigiría, para ser aceptado en ella, asumir el compromiso solemnísimo, suscrito ante el depositario de la fe pública, con testigos de la más connotada solvencia personal, por ejemplo de la talla de los doctores Laureano Gómez Castro y Alberto Lleras Camargo, si son actualmente parlamentarios adeptos y adictos al régimen imperante: 1º- Presentar y aprobar con su voto la revocatoria de todas la leyes expedidas en el Congreso, del que hasta hoy han formado parte, nacidas de los acuerdos de La Habana; y 2º- Suscribir ante la Registraduría Nacional del Estado Civil compromiso de no aspirar, en lo sucesivo y hasta el fin de sus días, a ningún cargo de elección popular o de servidor público en el Estado Colombiano. Tal compromiso deberá ser avalado por una garantía de cumplimiento, otorgada por una compañía aseguradora o entidad bancaria, a favor de la Fiscalía General de la Nación, por un valor mínimo de 10.000 salarios mínimos mensuales, vigentes al momento del incumplimiento del compromiso asumido.

Los doctores Andrés Pastrana Arango y Álvaro Uribe Vélez y los compromisarios por los dos escogidos no pueden estar pensando, ni por chiste, en tamaño despropósito; esto sería practicar el aborto de la criatura por nacer.


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