viernes, 7 de agosto de 2020





TEMIS ¿LA ALEGORÍA DE LA JUSTICIA?


Por Peloecaña

Sin duda, los impostores magistrados que profirieron tan aberrante decisión de privar de su libertad al expresidente Álvaro Uribe Vélez, también nos dejaron en claro lo que durante años ha sido un secreto a voces, algunos administradores de injusticia son siervos de su sectarismo político y de su militancia partidista y, en ejercicio de esa servidumbre, han prostituido la justicia, en mala hora depositada en sus manos.

A Temis siempre la habíamos conocido como la diosa griega, alegoría de la justicia y el autor de su escultura plasmó, en su obra, todos los elementos de tan inapreciable valor fundante de los pueblos y naciones del mundo.

Tiene Temis los ojos vendados, para no ver a quienes acuden a dilucidar sus diferencias, ya entre ellos mismos, como particulares, o entre el Estado y los asociados. Podríamos decir que esa ceguera de la diosa es como la vacuna antiprevaricato, por acción u omisión.

Ostenta, además, la alegórica figura, en una mano la balanza, que es símbolo de probidad y ecuanimidad de sus decisiones; y en la otra, la espada castigadora, que caerá con todo su peso y su cortante filo, sobre el cuello del delincuente.

Pero los impostores magistrados hace tiempo decidieron que la justicia no tenga venda, así pueden emitir fallos, según el aspecto físico o moral del sometido a su dictamen y a su parcial criterio, por tanto, jamás veredicto.

Su espada cae implacable, o se mantiene inerte, según la coincidencia ideológica o de militancia política o no, de quienes la tienen por el mango, del sometido a su sesgada decisión.

Y, para completar la escena, al caer la venda ocular del administrador de odios y afinidades, éste puede  saber a ciencia cierta para cual lado debe inclinarse la balanza, sin importar para nada la verdad procesal y cuando el platillo deja de estar a nivel el impostor puede con su dedo vindicante, lograr el desequilibrio que sus pasiones le dictan.

La ley en Colombia, para los impostores magistrados a quienes me refiero, ya no es el resultado del consenso inventado por la sociedad, para conseguir la convivencia. 

Cuando la ley no es justa, no por su esencia intrínseca, sino por la lenidad de quienes la aplican, pierde la obligatoriedad de su acatamiento y deja de ser la solución a todos los conflictos sociales.

¿Cuándo será que la ley recuperará su sacrosanta condición, y cuándo  volverá a encarnar la base de la institucionalidad?

Señor Presidente Duque ¿cuando será que la justicia reposa en las manos de los más sabios y los más honestos? Por favor, presente al Congreso una reforma judicial que nos garantice el imperio de la ley y la paz social.

Estamos en  mora de poner a prueba el temple de los jueces, para que recuperen el puesto de depositarios de la majestad del Estado y no sigan sometidos a la vergüenza de ser exclusivamente fichas de un sindicato o de una militancia partidista.

La falla, nunca el fallo, cometido a ciencia y paciencia, contra los derechos elementales del doctor  Álvaro Uribe Vélez, son hecho notorio y, por tanto, no admite prueba en contrario, que la institución judicial esta padeciendo de cáncer severo y, entonces, el mal no se cura con pañitos de agua tibia.

Si queremos que el Estado de derecho no fallezca, y si anhelamos que en Colombia no repitamos un modelo de justicia copiado del de Venezuela, reaccionemos ya, con inteligencia, con la bondad de la ideas y con la fortaleza moral  de quien tiene la razón.


1 comentario:

  1. En Colombia TEMIS no tiene los ojos vendados para así ser imparcial. En nuestro país ella tiene la cara entre sus manos horrorizada y avergonzada. Como escribió el poeta de la raza Jorge Robledo Ortiz "siquiera se murieron los abuelos sin ver el vergonzoso.eclipse".

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