viernes, 21 de octubre de 2016





TODO  CAMBIA

Por  Peloecaña

Hasta hoy la columna vertebral del sistema democrático, tan cacareado y vilipendiado, era el Régimen de Mayorías que otros han dado en anunciarlo y enunciarlo como "La Regla de Oro de la Democracia".

Pues bien, resulta que eso ya dejó de ser cierto; la Regla de Oro del Sistema Democrático es el régimen de minorías, y todos los días los sucesos acaecidos se empeñan en demostrarlo.

Por ejemplo, la nítida y notoria mayoría de la composición del Congreso de Venezuela, conformada por los grupos de oposición de esa Rama del Poder Público, la Legislativa, ya no legisla ni toma decisiones dentro de la institucionalidad consagrada en la Constitución chavista.

Las decisiones válidas para el régimen son las de la minoría oficialista, que ha encontrado en la interpretación torticera y aplicación infame del mandato constitucional, su tabla de salvación, en la Rama Jurisdiccional, verdadera meretriz al servicio del Ejecutivo que detenta nuestro vergonzante connacional, el presidente Maduro. 

Y como el régimen colombiano y el de Venezuela son siameses, que comparten el mismo aparato digestivo y la misma ausencia cerebral y el mismo líquido amniótico, se nutren los dos del mismo bebedizo, la doctrina marxista. 

Así las cosas, el gobierno Santos, que también se sabe dueño de la Corte Constitucional, mientras se demuestre lo contrario, pretende utilizarla para que, mediante sentencia judicial, se institucionalice que las decisiones populares válidas y obligantes son las que arrojan un resultado matemático minoritario, para aplicar la teoría del imposible metafísico que consagre que nueve es menor que ocho, en términos absolutos.

Es decir, que los guarismos aritméticos arrojados por la suma de los votos obtenidos por el NO, 6.431.376 y por el SI, 6.377.482, significan que gano el SI, por  la nueva teoría de las minorías triunfantes.

Hasta hace poco, el Derecho Penal era de la órbita del Derecho Público, junto con el Derecho Constitucional, el Derecho Administrativo y el Derecho Procesal; pero como todo cambia, ahora el Derecho Penal ya no es tan público, y resulta ser más privado, porque antes tutelaba los derechos de la sociedad y hoy tutela los derechos del individuo; antes, el bien jurídico tutelado era el derecho social como expresión de la colectividad, hoy el bien jurídico tutelado es el particular, gajes de la evolución.

Ahora, los derechos de las personas heterosexuales, hasta ahora notoria mayoría, deben periclitar ante los derechos de las minorías homosexuales, a pesar de ser, los de los más y los de los  menos, igualmente respetables.

Ahora, los derechos de las comunidades diferentes no pueden ser sometidos al escrutinio popular porque esas personas, con razón, reconocen su condición minoritaria y, desde luego, no deben ser sojuzgados por las mayorías equivocadas.

Por eso las propuestas de la ideología de la igualdad de género.

Como todo cambia, ahora la verdad de la Iglesia no está en el Evangelio, sino en la prédica de los supérstites de la Teología de la Liberación.

Igual debe suceder con los procesos electorales, que se cumplen para designar los titulares  de los cargos de representación  popular, los cuales, según la novísima teoría democrática, deben recaer en quienes obtengan el menos número de sufragios válidos escrutados.

Solo así se exaltará la voluntad minoritaria popular y se podrá hacer realidad el cumplimiento de la permanencia en el poder de las élites, siempre minoritarias y singulares.

A partir de la nueva democracia, el apartheid volverá a tener vigencia y las luchas minoritarias revolucionarias de la insurgencia tendrán pleno vigor, porque los insurgentes estarán siempre respaldados  por  la razón de ser los auténticos voceros de las minorías selectas.

Solo así se patentizarán las aspiraciones de los menos de 10.000 guerrilleros de todas las pelambres que en Colombia son frente a mas de 48 millones de colombianos equivocados, que no delinquen ni atentan contra la institucionalidad y la juridicidad.

Esa es la razón del presidente Santos y su gobierno, de las altas cortes que nos sojuzgan y apabullan; del congreso que, por excepción y según sus conveniencias,  aún sigue ejerciendo el sistema de mayorías cuando, si fueran coherentes con lo que predican, quienes deben expedir las leyes y las reformas constitucionales y tributarias han ser las bancadas minoritarias del Centro Democrático.  


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