martes, 10 de enero de 2017




MAL COMIENZO DE AÑO

Por Peloecaña

Hoy, a pesar del alborozo normal que todos sentimos por el regreso del doctor Londoño a LA HORA DE LA VERDAD, tuvimos por desgracia que oír el exabrupto que significaron sus opiniones descalificatorias  y los juicios de valor que emitió, para saciar su odio visceral, contra el mejor Alcalde que ha tenido Bogotá, el doctor Enrique Peñalosa Londoño, en mucho tiempo, igual que él sin duda lo fue como Ministro del Interior y de Justicia, en el primer mandato del Presidente Uribe.

Desde luego los dos, igual que todos los seres humanos nos equivocamos.  Esa es una condición inherente a esa calidad.

A través de su partenaire y claque montó el tinglado de la farsa de una manera tan burda y ramplona, que por un momento pensé que estaban leyendo un artículo de Semana.

Ese cuento de las investigaciones periodísticas de William Calderón, que le permitían dar por cierto que había una alianza siniestra, fraguada y consolidada entre todos los partidos y movimientos afines con el régimen, para revocar el mandato de Peñalosa y para designar a Ernesto Samper, como su reemplazo, no se lo comieron ni los integrantes de la mesa de trabajo del programa, distintos a William, coautor de la patraña infame.

En acto reflejo instantáneo, todos reaccionaron al unísono en contra de tal despropósito, y como en un efecto dominó, reaccionamos igual los contertulios de La Hora de la Verdad.

En un alarde de malabarismo argumental, el doctor Londoño hizo gala de la concentración biliar que alimenta su odio al burgomaestre actual, cuando pretendió decir que el éxito relativo del primer gobierno del mandatario de la capital se debió a los ingresos extraordinarios que el Distrito  recibió por  la venta parcial de la Empresa de Energía Eléctrica.

¿Acaso cuando el Concejo autorizó esa operación no señaló la destinación específica de esos fondos?

¿Piensa el doctor Londoño que el doctor Peñalosa ha debido congelarlos, abstenerse de  gastarlos y preservarlos como botín político y personal para sus sucesores?

Y no contento con esa conclusión, impropia de una persona de su sabiduría reconocida, continúa arguyendo que también esa es la causa  y el objeto oscuro del primer mandatario distrital, para pretender la venta de la Empresa de Teléfonos.

Doctor Londoño, si no lo recuerda ese proceso de venta ya es añejo y no es iniciativa del actual alcalde, y cuenta con la autorización válida del Cabildo Distrital.

Esa actitud a todas luces equivocada es, ni más ni menos, que la manera de subirse al bus de la revocatoria, pero sin pasar por la registradora entrando por la puerta de atrás, para que el pasaje no quede registrado.

"Pasajeros de la Revolución, por favor subir a bordo".

¿Ha pensado el doctor Londoño que de tener éxito la revocatoria del mandato a Peñalosa, se pone en gravísimo riesgo el triunfo de cualquier proyecto político para elegir un candidato presidencial amigo del cambio positivo?

De entrada, habrá que contabilizar un  déficit electoral en contra de cualquier opción, por la que él ha luchado con tanto empeño, a riesgo de su propia vida y de la tranquilidad de su familia y la de sus amigos.

Ese déficit lo constituyen los votos de quienes escojan la revocatoria y a ellos hay que agregarles los votos de los peñalosistas  indignados.

Por favor doctor Londoño, entierre el hacha de la guerra y enfunde la espada de la contienda estéril y fratricida. En este momento necesitamos de la solidaridad y generosidad de todos. ¡La salud de la Patria lo requiere!


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