viernes, 27 de enero de 2017




POR  RESPETO Y ADMIRACIÓN AL DOCTOR FERNANDO LONDOÑO HOYOS

Por Peloecaña

No puedo pasar de agache, como ferviente y asiduo oyente y contertulio del programa radial La hora de la Verdad, que dirige el Dr. Fernando Londoño Hoyos, ante los sistemáticos, acerbos e injustos conceptos con los que  un día si y otro también, el notabilísimo y valiente comunicador se refiere a personajes de reconocida prestancia de la vida nacional.

Es de Perogrullo que el Dr. Londoño ha demostrado un valor civil y moral a toda prueba, que su humanismo me produce envidia de la buena, que su sapiencia sólida y maciza está muy por encima de la del común de los mortales, y que defiende con razón el derecho que todos tenemos a vivir en una patria grande, respetada, respetable y digna.

Todo esto no puede concitar sino  a la solidaridad y respeto hacia él. Pero la solidaridad y el respeto para que sean positivamente valorados no deben ser irracionales ni estar sustentados ni basados en la incondicionalidad  y el asentimiento ciegos; por el contrario, es obligación ética del adherente convencido, observar las equivocaciones y dislates del líder, cuando éste se equivoca, y hacérselas notar.

Según Sigmund Freud, "uno puede defenderse de los ataques, contra el elogio está indefenso". ¡Cuanta razón le asiste al sabio padre del psicoanálisis.

Las declaraciones de amor y complacencia a veces son flor de un día; hoy son y mañana no aparecen. El disenso oportuno y cierto fortalece la amistad y enriquece la identidad intelectual.

Dijo el Libertador Simón Bolívar: "Cree más en el honor que en la pasión" y a ese prohombre también se le atribuye esta frase: "Nadie puede hablar de si sin dejar un poco de su mérito".

Todo este exordio para dejar sentada y en firme la razón de mi opinión.

No conozco personalmente, ni he visto en mi vida al Dr. Enrique Peñalosa Londoño; nunca  he sido su elector, por la sencillísima razón de que nunca he votado en Bogotá.

Pero esas circunstancias no me privan de poder valorar objetivamente la bondad de sus mandatos como Alcalde de la capital de mi país y de mi Departamento.

Los ataques  del Dr. Londoño al Dr. Peñalosa tienen la misma validez que la motivación que tuvo la  entonces senadora Piedad Córdoba cuando lo citó al Congreso, para cuestionar su conducta y, por eso y sólo por eso, el  Ministro citado  demostró su solvencia moral y su sabiduría inmensa cuando ignoró de plano a la citante. La redujo a su exacta magnitud y dimensión y dejó al descubierto el enanismo moral de la parlamentaria del turbante.

Pretender glosar la decisión del alcalde Peñalosa cuando tomó la medida de mandar construir los bolardos y ubicarlos donde los ubicaron es una mera y absoluta necedad, pues no tuvo sino un objetivo, recuperar para los peatones el derecho a caminar por los andenes, que había sido conculcado por los automovilistas que tomaron las aceras, como sus sitios de parqueo.

Y es más incomprensible todavía afirmar con tanta injusticia que Enrique Peñalosa es el culpable de la proliferación de las ollas del microtráfico, por haber tomado la valerosa decisión de acabar con el bronx.

No me atrevo a imaginar cuanto garrote hubiera recibido el alcalde bogotano, en La Hora de la verdad, si hubiera sido indiferente ante la existencia dolorosa de tan gravísimo y criminal problema, con seguridad ya lo hubiera tumbado.

Todos tenemos la libertad de escoger los espectáculos públicos que nos gustan menos el alcalde Peñalosa, por decir que el espectáculo taurino no es de sus afectos, entonces el Dr. Londoño lo sindica de ser el instigador de las agresiones a los que asistieron a la última corrida en la plaza de toros de Bogotá.

Esa sindicación es injusta y criminal, y el maestro de Derecho lo sabe.

La otra víctima reiterada es el ingeniero Mario Huertas Cote, propietario de una de las más grandes compañías constructoras de obras públicas en Colombia y con reconocida solvencia profesional y moral en la ejecución de sus contratos.

A él sí lo conozco personalmente y se de su valía particular y de su aquilatada capacidad profesional y de la seriedad de su empresa constructora; por eso lo defiendo, no de manera oficiosa, porque él se defiende solo.

Su crimen de lesa patria es haber aportado dinero a las dos campañas de Juan Manuel Santos, pero como Mario Huertas no es un aparecido en la ingeniería de este país, por el contrario, su participación en el desarrollo de la infraestructura nacional es añejo, entonces el Dr. Londoño está en la obligación de averiguar a cuánto ascendió el valor de los aportes que Mario Huertas hizo a las dos campañas que llevaron  al Dr. Álvaro Uribe Vélez a la Presidencia de la República y procurar su devolución, para que su indignación tenga algo de validez.

Doctor Londoño, ¿no sería mejor que redactara un proyecto de ley que prohíba toda clase de aportes de los contratistas con el Estado a las campañas electorales desde concejales, hasta el presidente de la república y que, además, consagre la presencia de dichos aportes como inhabilidad insalvable para contratar con las entidades públicas, y que la bancada del Centro Democrático lo presente a consideración  del congreso?

Doctor Londoño, porque lo admiro y respeto de verdad es por lo que cuestiono su conducta en estos dos casos concretos. La grandeza de su bien ganado prestigio no puede ser dilapidada y festinada por la pasión propia de su personalidad admirable. Usted está llamado para grandes destinos y es irresponsable y egoísta de su parte privarnos de la oportunidad de verlo y llevarlo al lugar que se merece.

No le de oportunidad fácil a sus detractores, que no son pocos, para probar el banquete de su genialidad y su hombría de bien.




3 comentarios:

  1. Maestro Peloecaña, mi admiración y agradecimiento por lo que usted escribe crece con este comentario sobre el irracional odio del Gran Fernando Londoño contra el doctor Enrique Peñalosa. Siga escribiendo, Maestro y, Tk's!

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  2. Hay algo o mucho de inquina de FLH contra Peñalosa; recuerde estimado Pelo,que en la anterior campaña,el periodista ofició de jefe de campaña radial a favor de los tres candidatosmGalán,Luna y Parody,con grandes elogios y venturosos halagos para que persistan en sus aspiraciones,que terminaron con esa aspiración y nos entronizaron a PETRO,que subió por un camino florido.Aunque también admiro al Dr Londoño,por múltiples razones,en esa ocasión le escribí diciéndole que había sido un Kerensky criollo.

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  3. Compltamente de acuerdo, peñalosa es un gran alcalde y es la esperanza que tiene Bogota para salir de la miseria en que la sumio el Polo destructor de la capital

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