miércoles, 9 de agosto de 2017






MOMENTO  CRUCIAL PARA EL CENTRO DEMOCRÁTICO

Por Peloecaña

La suerte del último y más importante partido político de Colombia, el Centro Democrático, no es nada fácil, por su insistencia en dilatar la selección de un candidato presidencial oficial que aglutine la militancia.

Se inventaron la estrategia de lanzar unos precandidatos, en apariencia todos excelentes, pero no integralmente buenos, porque para optar por tan honrosa distinción se requieren virtudes todas simultáneas, no alternativas ni supletorias.

El ungido debe ser sabio y honesto hasta la médula.

De la honestidad es parte esencial la lealtad racional sin límite, de la sabiduría también la lealtad es señal inequívoca.

Casi todos los aspirantes son de gran ponderación intelectual, en el campo de la política, de la economía y tienen dotes de estadistas eméritos, pero "una cosa es verla venir y otra bailar con ella".

El doctor Iván Duque, parlamentario connotado y juicioso, tuvo una solidaridad gélida, mejor dicho, fue insolidario con el doctor Uribe en el reciente episodio de su posición enhiesta con el satírico o sátiro Daniel Samper Ospina. 

Esa postura blandengue y gelatinosa no es más que deslealtad y ha de pagar por su falta de firmeza, en el respaldo integral que le debe al fundador y máximo líder del Centro Democrático,  doctor Álvaro Uribe Vélez; por eso él no debe guardar silencio frente a la especie infundada de que Duque es su candidato. No debe dejar crecer esa hipótesis.

La Senadora Guerra de la Espriella debe pensar en Colombia y en el Centro Democrático antes que en la curul de su hermano, por el partido Cambio Radical; si bien la aspiración familiar es legalmente permitida, y si los dos son baronesa y barón electorales en sus regiones, hay que darle aplicación plena a lo que se decía de la mujer del César, debe ser honesta y parecerlo. Esa trinca familiar no es decente.

Al doctor Oscar Iván Zuluaga ya el electorado lo ungió con la Presidencia, que ganó en franca lid, pero que se apresuró a aceptar la consumación del robo electoral, en detrimento de todos nosotros sus electores.  

A los demás precandidatos, mi admiración y respeto; no tengo glosas que formularles.

Analizando las manifestaciones de respaldo que los contertulios de LA HORA DE LA VERDAD expresan todos los días, hay adhesiones para todos los aspirantes y como son  nacidas del corazón más que del cerebro, difícil conciliarlas.

Otro sostienen: "Yo voto por el que diga Uribe".  Por el respeto que me merece el Expresidente Uribe, yo no delego mi facultad de decidir, y por respeto a mi independencia racional y a la autonomía de mi voluntad, tampoco lo hago; lo cual, desde luego, no impide que haya una afortunada coincidencia o una decisión fruto del convencimiento cuando esto sea lo mejor para Colombia. 

Los estatutos del Centro Democrático señalan que la máxima autoridad del Partido es la Convención Nacional, y a ella acudió cuando de escoger se trató al doctor Oscar Iván Zuluaga como su candidato presidencial en el 2014.

Que los aspirantes a la presidencia recorran todo el país buscando el respaldo mayoritario de los convencionistas y se ganen a pulso su unción. Ese es el mecanismo más idóneo y aparentemente más justo.

La imposición de un candidato sería el entierro de tercera del Centro Democrático y el aplazamiento inaceptable de la solución a los problemas de la Patria .

Después vendrá el consenso entre los socios de la Gran Alianza por Colombia.


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