miércoles, 23 de agosto de 2017




YO  NO VOTO POR EL QUE DIGA URIBE



Por Peloecaña

Esta afirmación no es rotunda ni absoluta.

Yo no voto por el que diga alguien, porque haya decidido renunciar a mi libertad de decisión o porque acepte la cómoda postura de que otra persona escoja por mi; tampoco porque sea parte de una recua de acémilas.

Yo respeto profundamente al doctor Álvaro Uribe Vélez porque, puestos en la balanza del juicio personal y social, son infinitamente más pesados sus aciertos que sus eventuales y puntuales equivocaciones, pero como todavía no ha nacido el infalible, seguiré creyendo en él.

Pero, insisto en que no renuncio a mi libertad de optar por quien con méritos suficientes aspire a asumir la Presidencia de la República.

Si el doctor Uribe considera que un colombiano es su candidato y yo lo encuentro digno de mi confianza y respeto, desde luego ese candidato contará con mi respaldo y apoyo.

Pero si considero que su escogencia no es acertada, me apartaré de su recomendación y actuaré en consecuencia.

Como se viene sosteniendo, sin razón válida alguna, que el doctor Uribe ya decidió al respecto de las precandidaturas sometidas al criterio de la opinión, y que sus afectos están a favor del doctor Iván Duque, con el debido respeto, me apartaré de sus querencias y votaré por otro colombiano, en mi sentir, más digno de merecer mi adhesión y simpatía.

El abanico de opciones es una demostración del talante democrático de los que aspiran a contar con la unción de los electores, y una clara muestra del origen popular de cualquier gobierno.

Considero que estoy en el compromiso de explicar mi posición al respecto, teniendo en cuenta que he asumido el papel de opinador, para un número importante de personas que me honran con la generosidad de su lectura. 

Sería necio poner en duda la reciedumbre académica, en los campos de la Hacienda Publica y del Derecho Constitucional, del doctor Iván Duque; pero como a un candidato presidencial en ciernes no le son suficientes sus conocimientos y su solvencia intelectual, sino que a ese bagaje han de agregarse otras virtudes, como la coherencia ideológica, la lealtad a los principios y a las personas y la credibilidad, debo dejar en claro lo siguiente:

·      Su cercanía ideológica con George Soros es contraria a la plataforma programática del Centro Democrático y, en consecuencia, aparecen dudas sobre la solidez de su credibilidad. 

·      Nadie puede servir simultáneamente a dos señores y su proclividad hacia el Presidente Santos es incompatible con la lealtad que le debe a su jefe, el Expresidente Álvaro Uribe Vélez. 

·    En el reciente episodio del conflicto público entre el escribidor, Daniel Samper Ospina, y el doctor Álvaro Uribe Vélez, por las gravísimas ofensas e injurias proferidas por el comunicador, evidentemente violatorias de los derechos de la infante y de su señora madre,  la Senadora Paloma  Valencia Laserna, su compañera de bancada, dejó en claro su deslealtad con quienes merecían su respaldo firme e irrevocable y optó por quedar bien con las personas en disenso, quedando mal con todos. Su tibieza lo dejó en evidencia.

·   Su cómoda postura de guardar silencio cobarde, frente al injusto proceso que la injusticia colombiana y la prensa enmermelada han asumido en el caso del doctor Luis Alfredo Ramos Botero, también lo retratan de cuerpo entero; es la mejor manera que, por mano tercera, le quiten un contendor en sus aspiraciones presidenciales.


Pienso que esos argumentos son suficientes para jamás votar por el doctor Iván Duque y no me cabe en la cabeza que el doctor Álvaro Uribe sea garante de su opción presidencial.

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