lunes, 11 de enero de 2016






¿DE QUÉ ESTÁN HECHOS  LOS POLÍTICOS DE LA UNIDAD NACIONAL?

Por Peloecaña

Toda la vida me he preguntado ¿de que están hechos algunos políticos que, con conocimiento de causa y con decisión irrevocable, siempre han actuado en beneficio de sus propios intereses y, desde luego, en contra del bien común?

La historia universal es un extenso dechado de esos especímenes que sus electores los ungen reiteradamente con el óleo del voto, para su propia desgracia, la de quienes los eligen, en un derroche de masoquismo y para quienes, sin escogerlos, hemos de soportar toda su insidia y su bellaquería.

No tienen la más mínima idea de lo que es la lealtad a las personas y a la sociedad, porque no creen en ellas.

Tampoco los caracteriza ningún vínculo con principios éticos ni ideales altruistas, porque carecen totalmente de esos valores superiores, y, desde luego,  nadie puede estar vinculado o comprometido con lo inexistente.

Son destacados exponentes del histrionismo y, sin duda, encarnan con lujo de merecimientos el prototipo de los camaleones, por su pasmosa facilidad de camuflarse y sentirse seguros en el medio en que se desenvuelven.

El erario y el presupuesto del Estado ejercen sobre los políticos a los que estoy refiriendo una atracción para esos sujetos, irresistible y que ansían con pasión, a costa desde luego de el aplazamiento indefinido del desarrollo y de la justicia social.

Como todo lo que se vende es comprable, los políticos del régimen no dudan en comprar a los electores que, con su alma de meretrices, están a la vera del camino de la democracia, para prostituirla y mancharla, hacerla un antivalor también de prostíbulo, ajena y calumniada por todos quienes la consideran como la panacea para todos males de la sociedad sojuzgada y famélica.

En el gobierno del presidente Santos, esa clase de políticos pululan por doquier y, desde luego, tienen el jefe que se merecen; ya los conoce, como el gallero conoce su cuerda de gallos de pelea, porque es el capo de la gallada, no sólo es tahúr de las cartas, también frecuenta las riñas y palenques.

Los alimenta con las dosis adecuadas de mermelada, dieta variada, pues en su menú están los contratos oficiales, las cuotas burocráticas, los viajes internacionales con viáticos también oficiales, las embajadas y consulados, Saludcoop y Caprecom y todas las agencias del Estado.

Lógico que tienen acceso a su cuota en las altas cortes y a los soles opacos de las charreteras del generalato y, quien lo creyera, al púrpura de las sotanas y solideos.

Los contratos de publicidad, avisos clasificados, cuñas radiales y televisivas hacen parte del inventario de prebendas y canonjías, con que el régimen tiene aforadas y calibradas  las tarifas para  pagar la barraganía de los medios ahítos de mermelada y para el suministro de rodilleras, a discreción.

Los partidos y personas que integran la Mesa de la Unidad Nacional, representados en las tres ramas del Poder Público, nunca podrán entender el mensaje del iluso que se atrevió a sentenciar: " Nunca es más grande el hombre arrodillado que de pie."     
   


5 de enero de 2016.

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